Valor of Man, roguelite con espíritu de juego de mesa

¿Buscas un reto táctico de verdad? Desgranamos Valor of Man, un roguelite con espíritu de rol de mesa donde las sinergias perfectas pueden destruir a cualquier jefe.

A primera vista, Valor of Man se apoya en los pilares más tradicionales de la fantasía heroica: un mundo que se cae a pedazos, un grupo de cuatro héroes y un viaje marcado por la repetición y la muerte. Sin embargo, bajo este envoltorio clásico se esconde un motor de juego sumamente complejo enfocado por entero en la variedad de configuraciones y la experimentación táctica.

El progreso se estructura a través de capítulos generados de manera procedimental en los que cada elección de ruta pesa como una losa. ¿Es mejor descansar, buscar un combate menor para conseguir recursos o arriesgarse en una zona desconocida a cambio de mejores recompensas? El ritmo se aleja de la acción desenfrenada para obligarnos a calcular los movimientos con varios turnos de antelación. Esto se vuelve crucial a medida que ascendemos por sus 10 niveles de Valor, que actúan como el medidor de dificultad principal del juego y donde cada escalón añade nuevas y desafiantes modificaciones a las partidas.

Cuatro héroes, 24 clases y un fortín contra el azar

El corazón del juego bombea a través de su sistema de gestión de grupo. Nuestra banda siempre estará compuesta por cuatro campeonatos predefinidos que cumplen roles fijos para protegernos de las inclemencias del azar (RNG): Alistair es el tanque, Ignatius ejerce de sanador, Elara es la especialista en daño físico y Octavia domina el daño mágico.

La magia reside en que cada uno de ellos dispone de tres clases y, a su vez, cada clase cuenta con dos arquetipos distintos, dando un total de 24 variantes jugables. Aunque el rol principal de cada personaje se mantiene sagrado debido a sus habilidades pasivas fijas, los diferentes kits nos permiten alterar drásticamente su función secundaria:

  • Ignatius (El Healer): Su pasiva aumenta su poder mágico cada vez que lanza una curación en combate. Esto incita a curar incluso cuando el grupo no lo necesita, acumulando un poder devastador a cada turno que pasa. Si la suerte te sonríe y consigues un arma que escale con poder mágico, tu sanador puede terminar asestando golpes de más de 50 puntos de daño (una barbaridad en un juego donde 15 de daño ya se considera un ataque fortísimo con tiempo de recarga).
  • Octavia (La DPS Mágica): Su pasiva incrementa su daño en función de los puntos de coraje que posea. Dado que ciertos enemigos o hechizos merman este recurso, Octavia suele empezar los combates en su cenit y debilitarse con el tiempo… a menos que encuentres artefactos que te otorguen coraje por cada enemigo abatido, transformándola en una apisonadora en los combates contra jefes que invocan esbirros.

Un combate reactivo donde los enemigos juegan en tu turno

El sistema de combate por turnos y puntos de acción se inspira directamente en los manuales de rol de mesa, pero introduce una vuelta de tuerca brillante: el sistema de reacciones.

En Valor of Man, la interfaz te muestra con total transparencia cuáles serán las próximas acciones de los monstruos. Sin embargo, cada vez que un enemigo recibe un impacto, este ejecutará una reacción inmediata. Hay habilidades diseñadas específicamente para anular estas respuestas (ideales para encadenar golpes dobles) y otras destinadas a provocarlas a propósito.

Esto genera situaciones tácticas fascinantes donde los adversarios actúan tanto o más durante nuestro propio turno que en el suyo. Por este motivo, enfrentarse a un único enemigo poderoso puede llegar a ser mucho más peligroso y estratégico que limpiar a un grupo entero de monstruos menores. El juego es tan sumamente deliberado que, en más de una ocasión, la mejor estrategia para un turno será simplemente moverte o no hacer nada, permitiendo que tus habilidades se recarguen en lugar de activar un contraataque enemigo que desencadene un efecto dominó mortal.

Valor of Man, roguelite con espíritu de juego de mesa

El motor de sinergias: Diseñado para romper el juego

Legacy Forge no esconde sus intenciones: el juego cuenta con un catálogo salvaje de más de 300 habilidades, 290 equipos y 170 artefatos (más de 700 elementos combinables). Los desarrolladores no intentan camuflar las combinaciones superpoderosas; al contrario, esperan que las encuentres y destroces sus sistemas.

Una partida que comienza cuesta arriba, arañando la supervivencia, puede transformarse en una victoria absolutista si logras emparejar los artefactos adecuados. Los artefactos modifican desde las interacciones elementales hasta la economía de los puntos de acción de todo tu equipo.

Por supuesto, poner tanta carne en el asador conlleva problemas de equilibrio. No todas las combinaciones resultan igual de viables y algunas configuraciones concretas pueden eclipsar por completo al resto en los niveles de Valor más bajos. Además, en los combates más multitudinarios, la acumulación de modificadores, estados alterados y reacciones en cadena puede saturar la pantalla, afectando negativamente a la claridad visual y a la legibilidad de la batalla.

La gestión del trauma y una metaprogressión diferente

El título cuida mucho los castigos físicos y psicológicos. Cada personaje cuenta con puntos de coraje y salud que se rellenan al máximo al empezar cada encuentro. Sin embargo, si un héroe pierde todo su coraje en combate, sufrirá una muerte instantánea y regresará con un trauma (un modificador negativo permanente). Si lo que se agota es su barra de salud, el personaje adquirirá una herida que mermará sus capacidades. Estos estados perjudiciales solo se pueden limpiar mediante eventos concretos del mapa o inmunizándote a ellos mediante artefactos específicos.

Respecto a la muerte definitiva de la partida, es importante señalar que Valor of Man no cuenta con una metaprogresión tradicional. No recolectaremos un recurso intermedio para comprar mejoras de estadísticas permanentes que hagan los reintentos más fáciles. Aquí, la progresión se limita a desbloquear nuevas clases, variaciones de habilidades, dificultades y una mayor variedad de objetos que pasarán a sumarse al arsenal de juego para futuras partidas. Esto puede resultar un poco cuesta arriba y frustrante para los coleccionistas debido al enorme volumen de objetos que dependen del factor aleatorio (RNG) para aparecer.

Valor of Man, roguelite con espíritu de juego de mesa

Conclusión: Una joya que exige maestría

A pesar de que la historia peca de caer en ciertos clichés del género y de que la variedad de los enemigos puede tornarse algo repetitiva con el paso de las horas, Valor of Man mitiga estos defectos obligando al jugador a adaptarse. Al igual que ocurre en sagas como Monster Hunter, la repetición aquí no es un fallo de diseño, sino un vehículo para adquirir maestría: conforme dominas los patrones, los errores se pagan más caros y las victorias se vuelven más satisfactorias. Jamás sentirás que el azar te ha jugado una mala pasada; si mueres, habrá sido por un error de cálculo en tu estrategia.

Con un apartado visual sencillo que prioriza la claridad de la interfaz sobre el espectáculo visual, nos encontramos ante una base jugable extraordinariamente sólida. Un RPG táctico ambicioso que justifica por sí solo el lanzamiento de futuras expansiones o contenidos descargables y que satisfará con creces a los estrategas más exigentes.

Ficha Técnica del Juego:

  • Videojuego: Valor of Man.
  • Desarrollador: Legacy Forge.
  • Género: RPG Táctico / Roguelite por turnos.
  • Plataformas: PC (Steam).
  • Contenido de lanzamiento: 4 personajes, 24 variantes de clase, más de 700 habilidades y objetos combinables.
  • Sistemas clave: Combate reactivo, 10 niveles de Valor (dificultad progresiva) y Modo Caos personalizable.
Ché Sáez
Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

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