Dracamar, plataformas adorables

¡Viaje directo a la infancia! Los creadores de Curse of the Sea Rats regresan con Dracamar, un acogedor y colorido plataformas 3D que rinde tributo a Spyro y Crash Bandicoot.

Hay juegos que se sienten como un abrazo cálido al niño que fuimos. Esas tardes de sábado en los años 90, encerrados en el cuarto con un sándwich de nocilla, un Cola-Cao calentito y el mando de la primera PlayStation en las manos son un santuario mental para muchos. Tras sorprendernos con el cuidadísimo metroidvania Curse of the Sea Rats, el veterano estudio español Petoons Studios (en colaboración con 3Cat) regresa por la puerta grande con Dracamar. Su propuesta es una declaración de amor incondicional a la era dorada de los plataformas de 32 y 64 bits, combinando la veteranía del desarrollo nacional con una frescura ideal para toda la familia.

El título, que se estrena este 30 de abril de 2026 en prácticamente todas las plataformas del mercado, nos invita a salvar un bellísimo archipiélago de las garras del Rey Crad, un pérfido dragón que ha robado la Flor Koroki y ha corrompido a los pacíficos habitantes del lugar, los Okis, transformándolos en los gruñones Mokis. Una premisa de cuento de hadas clásica, directa y ejecutada con un mimo desbordante.

Una jugabilidad variada que celebra a los clásicos

Al arrancar la partida, Dracamar nos permite elegir entre tres encantadores héroes con mecánicas y personalidades propias: Espurna, Foc y Caliu. Una vez seleccionado nuestro campeón, nos sumergimos en un mapamundi que conecta un total de 15 extensos niveles repletos de saltos, coleccionables y secretos ocultos. El bucle jugable es un homenaje directo a los movimientos icónicos de Crash Bandicoot y Spyro the Dragon, invitándonos a usar ataques de giro para purificar a los enemigos y recolectar Moki-bolas con las que restaurar las zonas destruidas y reconstruir puentes.

Lejos de resultar monótono, el diseño de los niveles derrocha imaginación. A las fases puramente tridimensionales se le suman ingeniosas transiciones en perspectiva 2,5D, niveles especiales a los mandos de una avioneta en secuencias de disparo sobre raíles, y divertidas fases bonus. Además, la exploración se apoya en Iko, un Oki muy especial que nos acompaña y nos otorga la capacidad de interactuar con el entorno para transformar objetos cotidianos en cañones, muelles o plataformas flotantes, complementado por armas secundarias como un bumerán o un tirachinas que están perfectamente medidas para la resolución de pequeños puzles.

El gran triunfo: Un diseño acogedor y un homenaje cultural único

El aspecto más brillante y diferenciador de Dracamar es su arrolladora personalidad estética y su fortísima identidad cultural. El juego es un festival visual de colores vivos de estilo cartoon que rinde un fiel y precioso homenaje al Levante español y la cultura mediterránea. Recorrer sus paisajes es pasear por entornos inspirados en los Pirineos, Cataluña y la Comunidad Valenciana, salpicados de referencias tradicionales tan entrañables y reconocibles para nosotros como un botijo o el mismísimo Caga Tió.

Esta atmósfera tan cercana se redondea con un apartado sonoro soberbio, que cuenta con un excelente y cuidadísimo doblaje tanto en perfecto castellano como en catalán, narrando la historia con la calidez y el tono de un cuentacuentos tradicional.

Ideal para los pequeños (y los no tanto): El diseño de producción de Dracamar es tan limpio, claro e intuitivo que elimina cualquier atisbo de frustración por experimentación a ciegas. Elementos como las paredes rompibles marcadas con una gran «X» amarilla hacen que el título sea un punto de entrada perfecto para niños de muy corta edad (disfrutable incluso por pequeños de 4 años), convirtiéndose en un «cozy platformer» ideal para que los padres compartan su pasión por el videojuego clásico con sus hijos, o para relajarse y desconectar tras una dura jornada laboral.

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Jefes con carisma y un despliegue robusto

El mimo por el producto se nota también en el trato a los jefes finales. Lejos de ser meros muros de vida al final del camino, los iremos conociendo y sufriendo a través de desternillantes charlas a lo largo de los niveles antes de que el Rey Crad corrompa su personalidad. Enfrentarse a personajes tan pintorescos como la castañera, cada uno con sus propias pautas de ataque y niveles diseñados en exclusiva para ellos, es una delicia.

A nivel técnico, el título se muestra sumamente robusto en su versión de lanzamiento gracias al tiempo extra que el estudio se tomó tras su pequeño retraso de pulido. Si bien es cierto que de forma muy puntual la cámara puede jugar alguna mala pasada al atravesar una pared en espacios cerrados o que los controles pueden sentirse ligeramente toscos en saltos milimétricos, la experiencia jugable global se mantiene fluida, sólida y sumamente adictiva, especialmente en su endgame si buscas conseguir todas las semillas, las tres medallas ocultas y la ropita extra de la tienda de la Luna gigante.

Ficha Técnica

  • Título: Dracamar
  • Desarrollador: Petoons Studio
  • Editor: Petoons Studio / 3Cat
  • Fecha de Lanzamiento: 30 de abril de 2026
  • Plataformas: PC (Steam), PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S y Nintendo Switch
  • Género: Plataformas 3D / Aventura / Cozy game
  • Duración Estimada: 8 – 10 horas (Para completistas al 100%)
  • Idiomas: Voces y textos en castellano y catalán

Conclusión

Petoons Studios ha demostrado mantener intacto a su niño interior y nos regala con Dracamar una de las sorpresas más gratas, simpáticas y reconfortantes del panorama independiente nacional, Maniac. Es un plataformas 3D impecable como puerta de acceso para los nuevos jugadores y un viaje de nostalgia directo al corazón de los veteranos. Su deliciosa ambientación mediterránea, su sobresaliente doblaje y su variedad de situaciones compensan con creces cualquier pequeña arista técnica. Un título del que estar muy orgullosos y que te asegura entre 8 y 10 horas de pura diversión y desconexión. Prepara la nocilla, porque el viaje merece la pena.

Binary Domain
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Un robot de servicio especial construido por IRTA Francia. Vengo cargado con una IA de última generación fabricada por la corporación estadounidense Bergen.

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