Nostalgia de 16 bits con alma de JRPG clásico. Analizamos en profundidad la nueva apuesta de Square Enix, un solvente viaje temporal firmado por los creadores de Octopath Traveler.
Square Enix continúa expandiendo las posibilidades de su tecnología visual estrella, y The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es la prueba de que el formato HD-2D no pertenece en exclusiva a los combates por turnos. Desarrollado en colaboración por Claytechworks y el aclamado Team Asano (responsables de Octopath Traveler y Bravely Default II), este título abandona la herencia táctica estática para sumergirse de lleno en la acción en tiempo reale. La propuesta evoca de forma inmediata la época dorada de los 16 bits, tomando como referencias indiscutibles a clásicos de la talla de The Legend of Zelda: A Link to the Past.
El regreso al Action RPG isométrico con el sello de Team Asano
La trama nos traslada al continente de Philabieldia, un territorio de corte fantástico donde encarnamos a Elliot. El joven héroe no estará solo en su periplo, ya que contará con el apoyo incondicional de su carismática compañera mágica, Faie. La apacible existencia de ambos se ve truncada por una severa crisis que pone en jaque el destino del reino y la seguridad de la princesa Heuria. Para enmendar el desastre, la pareja se verá obligada a cruzar la denominada Puerta del Tiempo, un nexo místico que les permitirá viajar a través de cuatro eras diferentes de la misma tierra: la Era de la Égida, la del Renovación, la de la Magia y la del Despertar.
Aunque el punto de partida argumental pueda sonar al típico cuento de hadas predecible, el guion se destapa como una estructura muy madura que se desvela por capas, ofreciendo una enorme carga dramática y culminando en tres desenlaces distintos (un final malo, uno bueno y el verdadero final definitivo) que justifican las más de treinta horas de juego que exige exprimir la campaña.
Flexibilidad en la vanguardia: Armas y cristales misticos
En el plano estrictamente mecánico, la jugabilidad destaca por un diseño tan accesible en sus comandos básicos como profundo en sus posibilidades combinatorias. El sistema de combate se edifica sobre la inmediatez, asignando ataques a dos botones principales del mando con la alternativa de cargar los impactos para desatar golpes especiales. El verdadero interés reside en la variedad de su arsenal, compuesto por siete categorías bien diferenciadas: espada, lanza, martillo, hoz con cadena, arco, shurikens y bombas.
El juego nos incita constantemente a equipar dos de estas opciones a la vez, lo que modifica de manera radical el control de masas y las distancias en la refriega. Además, la faceta defensiva gana enteros gracias a la introducción de un sistema de desvío perfecto. Si alzamos el escudo en el momento exacto del impacto enemigo, cancelaremos el daño por completo y aturdiremos al rival, premiando a los usuarios que buscan un toque extra de precisión.

Por otra parte, el juego se desmarca de los sistemas de rol tradicionales al eliminar los niveles numéricos convencionales y los saturados árboles de habilidades. Toda la progresión del protagonista se delega en las llamadas Magilitas. Estos cristales mágicos se introducen en las ranuras limitadas de nuestro equipamiento para otorgar modificadores pasivos y mejoras estadísticas. El espacio disponible en cada arma se puede ampliar comerciando con un personaje específico, quien también nos permitirá sintetizar nuevas Magilitas de manera aleatoria utilizando los fragmentos que encontremos ocultos por el mapa.
Este bucle de personalización se complementa a la perfección con la presencia de Faie, cuyas facultades elementales permiten resolver rompecabezas ambientales en los templos, desatar tornados o clonar a Elliot. Además, la inclusión de un modo cooperativo local permite que un segundo jugador tome las riendas de la acompañante, haciendo que la exploración del mundo sea una experiencia sumamente dinámica y divertida.
Las cicatrices de un tiempo que no termina de fluir
La dirección artística se consolida, sin lugar a dudas, como el pilar más deslumbrante de toda la producción. Los bellísimos entornos tridimensionales cobran vida propia gracias a un magistral uso de la iluminación, el píxel art detallado y los efectos de profundidad de campo. Esta estampa visual se ve arropada por una banda sonora magistral que, con sus melodías acústicas y melancólicas, evoca irremediablemente la atmósfera aventurera de clásicos inolvidables de la primera PlayStation como Wild Arms, aportando un torrente de identidad al viaje.
Lamentablemente, el diseño de niveles peca de conservador a la hora de explotar su principal premisa conceptual. El mapa de Philabieldia se resiente notablemente de la repetición; a pesar de saltar entre siglos y eras diferentes, las modificaciones del terreno son mínimas. Visitar los mismos desfiladeros y mazmorras en cuatro periodos históricos distintos termina por diluir la sensación de descubrimiento original, obligando al jugador a realizar un ejercicio de retorno sobre sus propios pasos bastante evidente.
A este factor se suma que, si bien el doblaje añade un extra de dramatismo a las secuencias cinemáticas principales, las frases repetitivas de Faie durante la exploración y la excesiva simpleza conceptual de ciertas misiones secundarias de recado pueden llegar a entorpecer el ritmo en los compases previos al tramo final del juego. Con todo, la solidez del conjunto compensa con creces sus aristas.
FICHA TÉCNICA DE LA PRODUCCIÓN
- Título oficial: The Adventures of Elliot: The Millennium Tales
- Desarrollador: Team Asano / Claytechworks
- Editor: Square Enix
- Género: Action RPG / Aventuras
- Duración estimada: 25 – 35 horas (Incluyendo contenido opcional)
- Localización: Textos en español
Los Detalles Más Interesantes
- Bucle jugable adictivo: El sistema de combate dinámico y la gestión de Magilitas consiguen que la optimización del héroe sea sumamente satisfactoria.
- Coleccionismo felino: El mundo está repleto de gatti interactivos, sumando un total de 50 felinos ocultos para descubrir a lo largo de las eras.
- Calidad narrativa oculta: El guion ofrece giros de guion inesperados y misiones secundarie que, pese a sus objetivos simples, derrochan una gran emotividad en su escritura.
Los Detalles Menos Interesantes
- Evolución temporal superflua: El impacto del paso del tiempo en el diseño de los escenarios es demasiado tímido, reciclando geografía y enemigos con pocos cambios.
- Imprecisiones menores en la acción: La perspectiva isométrica combinada con el movimiento libre genera ocasiones puntuales de fallos en la orientación de los ataques de Elliot.








