Phonopolis, un 1984 de cartón

Doce años de trabajo artesanal para dar vida a una obra maestra. Analizamos Phonopolis, la aventura point-and-click más madura y hermosa de Amanita Design.

El prestigioso estudio checo Amanita Design nos lleva alegrando la vida desde 2003 con su inagotable imaginación. Tras experimentar recientemente con las plataformas en Creaks o la psicodelia pura en Happy Game, con Phonopolis regresan al género que los coronó: la aventura gráfica point-and-click de corte puro.

Sin embargo, este proyecto es diferente. No nace del núcleo veterano del estudio, sino de un trío de debutantes (Eva Marková, Petr Filipovič y Oto Dostál) que ha dedicado casi doce años de su vida a moldear esta obra. El resultado es una de las experiencias visuales y narrativas más impactantes y conmovedoras de la historia reciente del videojuego.

Un «1984» de cuento infantil

Por primera vez en el estudio, nos encontramos ante una obra con un trasfondo político y filosófico evidente. Phonopolises una distopía que bebe de forma directa de la literatura de George Orwell. Nos sitúa en una opresiva ciudad totalitaria gobernada por el Líder, un dictador que anula el individualismo y controla la mente colectiva de sus ciudadanos a través de una red de amplificadores y megáfonos. La sociedad está a pocas horas de colapsar por completo, ya que el Líder planea activar el «Tono Absoluto», una frecuencia mística que erradicará el último bastión de libre pensamiento humano.

Nuestro héroe es Felix, un humilde barrendero de la casta más baja que, por pura casualidad, encuentra unos viejos auriculares que lo aíslan del sonido del régimen. Al recuperar la capacidad de escuchar sus propios pensamientos, Felix iniciará una revolución lineal de apenas un día de duración junto a tres ancianos exiliados (los únicos que recuerdan cómo era el mundo antes de la música obligatoria). El guion explora de forma brillante la corrupción del poder y la necesidad humana de ser libres, pero lo hace con una ligereza, un humor absurdo y una ternura que desarman al jugador.

Una obra maestra de la artesanía digital

Si el trasfondo argumental es bueno, el envoltorio estético es indescriptible. Phonopolis es un juego construido literalmente con cartón real. Cada edificio, personaje, suelo, ráfaga de viento o explosión de fuego ha sido recortado, pintado a mano con óleos y tizas, y posteriormente escaneado para ser transformado en modelos tridimensionales con una perspectiva isométrica (un hito técnico para el estudio).

El juego utiliza una deliciosa animación stop-motion limitada a 12 fotogramas por segundo, lo que refuerza la sensación de estar ante un diorama o un proyecto escolar de manualidades viviente. Las texturas son tan tangibles que puedes apreciar las imperfecciones del cartón corrugado, los pliegues accidentales y las grietas de la pintura.

Además, el uso del color está ligado a la narrativa: los suburbios de Felix son marrones, planos y grises, pero a medida que ascendemos hacia la casta de la vanguardia y el palacio del Líder, el cartón se vuelve vibrante, colorido y sofisticado, emulando las corrientes artísticas del constructivismo y el futurismo de entreguerras.

Phonopolis, un 1984 de cartón

Lo que debes saber de sus mecánicas y puzles

A nivel jugable estamos ante un título impecable, cuya interfaz se reduce a hacer clic y arrastrar elementos para interactuar con la naturaleza de cartón del escenario.

  • Interacción orgánica: Para avanzar deberás despegar esquinas de paredes para revelar pistas ocultas, deslizar plantas de edificios como si fueran cajas de cerillas o rotar plataformas circulares concéntricas.
  • Inventario simplificado: El juego rompe con el inventario tradicional. Felix solo puede cargar con un objeto a la vez, el cual sirve para indicarte cuál es tu meta inmediata en el puzle en lugar de ser la solución directa.
  • Diversidad de retos: Los puzles son fantásticos, justos y lógicos. Van desde laberintos burocráticos vigilados por cámaras de seguridad hasta hackear coches patrulla por control remoto o hacer bailar a la élite burguesa tan fuerte que se les caiga la ropa para poder robar un disfraz.
  • Duración perfecta: La aventura se puede completar en unas 3 o 5 horas. Aunque el tramo final repite un par de conceptos de forma algo reiterativa, el ritmo general evita cualquier tipo de fatiga y nos regala un desenlace realista, honesto y alejado de los cuentos de hadas tradicionales.

Sonidos de vanguardia y voz propia

El apartado sonoro rompe otra tradición de Amanita: por primera vez hay un narrador omnisciente con voz real (interpretado en inglés de forma soberbia por Joe Acheson) que traduce los pensamientos naífs de Felix. El resto de ciudadanos se comunican con los clásicos balbuceos gesturales del estudio.

La música corre a cargo del compositor habitual de la casa, Tomáš «Floex» Dvořák, quien en esta ocasión entrega una banda sonora muy ambiental construida a base de instrumentos de viento y toques de jazz de época. La música no busca el protagonismo de Samorost 3, sino que se mimetiza con los efectos de sonido industriales y los ruidos metálicos diseñados por Matouše Godíka para recordarte constantemente que la ciudad funciona como una orquesta militarizada donde todo el mundo debe marchar al mismo compás.

Conclusión

Phonopolis es una obra maestra absoluta que justifica cada uno de los doce años que ha pasado metida en el horno del desarrollo artesanal. Logra el equilibrio perfecto entre una crítica política madura sobre la manipulación de masas y el humor inocente de un juguete de cartón. Es hermoso, desafiante en su justa medida, mecánicamente impecable y un firme candidato a llevarse todos los premios artísticos de la industria del videojuego. Una joya imprescindible que se te queda grabada en la retina.

Ficha Técnica:

  • Desarrollador / Editor: Amanita Design.
  • Género: Aventura gráfica / Point-and-click / Puzles.
  • Plataformas: PC.
  • Duración: Corta (3 a 5 horas).
  • Perspectiva: 3D Real / Isométrica / Tercera persona.
  • Banda sonora: Tomáš «Floex» Dvořák y Matouše Godíka.
  • Temáticas: Distopía política, Autodescubrimiento, Animación Stop-motion.
Ché Sáez
Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

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