Desarrollado por Drop Rate Studio, Dive or Die: Children of Rain combina inmersiones en 2D, terror lovecraftiano y una brutal gestión de supervivencia.
A primera vista, la premisa de Dive or Die: Children of Rain podría tentar a más de uno a catalogarlo de forma simplista como «un Dave the Diver de terror». Sin embargo, la obra de Drop Rate Studio no tarda en demostrar que su verdadera alma está mucho más cerca de la desesperación estratégica de Darkest Dungeon o Aliens: Dark Descent. Nos encontramos ante una propuesta de supervivencia, exploración 2D y terror lovecraftiano opresivo que no tiene ningún reparo en castigar sin piedad al jugador.
Un reloj de 40 días y el precio de la supervivencia
La historia nos sitúa tras el desastre de la Lluvia Negra, un diluvio bíblico que sepultó la civilización bajo el mar. Como líderes de una aldea flotante de supervivientes, nuestra misión es sumergirnos en la Fosa Abisal para recuperar ocho ídolos perdidos y apaciguar al «Creador de la Lluvia». Pero el tiempo vuela: tenemos exactamente 40 días antes de que la inundación definitiva erradique lo que queda de la humanidad.
El bucle del juego se divide en dos vertientes interconectadas:
- En la superficie (Gestión del campamento): Asignamos a los supervivientes a edificios como el faro, el ayuntamiento o el taller para aumentar la nutrición, la moral y construir equipo. Cada personaje gana experiencia tanto buceando como trabajando, desbloqueando habilidades clave. Sin embargo, el recurso más brutal para frenar la cuenta atrás de 40 días son los sacrificios en el altar: para ganar días extra deberás sacrificar a tus propios aldeanos, incentivándote a engordar de experiencia a personajes útiles solo para entregarlos a la muerte cuando las cosas se pongan feas.
- En las profundidades (Buceo 2D estilo Metroidvania): Cada día enviamos a un buzo a explorar un mapa estático pero plagado de peligros. Atributos como la capacidad de oxígeno, el peso de carga, la salud y la cordura determinarán si logramos regresar con vida.
Terror de tinta, presión y decisiones desesperadas
El diseño audiovisual de Dive or Die es uno de sus grandes triunfadores. Con una estética en blanco y negro de trazo grueso que recuerda al arte de Mike Mignola (Hellboy), el juego viste a las criaturas abisales de formas grotescas y alienígenas. La atmósfera opresiva se apoya en un diseño de sonido magistral: oirás los rugidos guturales en la penumbra antes de ver a las bestias asomar por el límite de luz de tu linterna.
Bajo el agua, el juego abandona la complacencia. El mapa es estático, por lo que la memoria espacial resulta tan valiosa como las mejoras de equipo (tanques de oxígeno más grandes, linternas potentes o incluso portales de sangre). Además, las condiciones climáticas cambiantes (como los eventos de Luna Roja) alteran las reglas de la inmersión diariamente, obligándote a improvisar sobre la marcha.
Para escalar la dificultad y obtener materiales de artesanía bendecidos, podemos optar por hacer sacrificios en zonas concretas del mapa, volviendo a los monstruos locales mucho más feroces a cambio de mejores recursos.
La dureza de la fosa: Confusión y castigo
A pesar de sus grandes virtudes, Dive or Die peca de una aspereza que puede atragantarse a más de uno:
- Pérdidas desoladoras: Perder a un buzo de nivel alto por un descuido o por encontrarse con una criatura desconocida resulta terriblemente frustrante, ya que no solo pierdes horas de progresión, sino también un día valioso del contador.
- Gestión y mapa confusos: El mapa solo puede consultarse en la biblioteca del campamento (no durante la inmersión) y algunas explicaciones sobre el avance tecnológicos o los materiales de mejora del taller resultan demasiado escuetas, provocando que malgastes días dando palos de ciego.
- Ídolos poco memorables: A pesar de ser el motor argumental, las habilidades pasivas que otorgan los ídolos al ser recuperados se sienten algo flojas y apenas impactan en la curva de poder de tu grupo.
Conclusión
Dive or Die: Children of Rain no es una aventura submarina ligera para pasar el rato, sino un foso de tensión, optimización de recursos y decisiones morales oscuras. Si disfrutas sufriendo, midiendo cada litro de oxígeno y aceptando que la victoria en la supervivencia requiere sacrificios horripilantes, este título ofrece partidos memorables y una atmósfera de terror abisal impecable (que además llega con textos en español). Un imprescindible para los amantes de la estrategia extrema y el horror cósmico.
Lo mejor:
- La brillante atmósfera de terror abisal y su estilo artístico al estilo Mike Mignola.
- El constante dilema moral de los sacrificios para ganar días en el reloj.
- El diseño de sonido, capaz de generar momentos de pánico genuino bajo el agua.
- Un bucle de gestión y exploración profundamente adictivo para los amantes del género.
Lo peor:
- La imposibilidad de consultar el mapa durante la inmersión complica en exceso el avance.
- La falta de claridad en las mecánicas iniciales y la localización de ciertos materiales de mejora.
- Un sistema de castigo muy severo que puede resultar desmotivador tras perder buzos de nivel alto.








