Codex Solis, un matamarcianos lisérgico

Codex Solis: Purrgatorium debuta en Steam con una de las premisas más extrañas del año, fusionando el shoot ‘em up arcade con el control de territorios asíncrono.

De vez en cuando, el panorama independiente da a luz a propuestas tan inclasificables que resulta difícil etiquetarlas en un solo género. Codex Solis: Purrgatorium es exactamente eso: un experimento que coge la velocidad vertiginosa de un shoot ‘em up espacial en tres dimensiones, le añade un sistema de dominación de territorios mediante cartas de gatos y, por si fuera poco, lo corona con un componente de escritura colaborativa de textos sagrados.

A primera vista parece una absoluta locura pero, tras rascar bajo su superficie de baja fidelidad, descubrimos una obra con un potencial tremendo, aunque todavía con asperezas por pulir.

Acción arcade con aroma a Doom Eternal

El núcleo jugable de Codex Solis: Purrgatorium entra directo por los ojos. El juego te suelta en un sistema solar surrealista donde pilotas una nave en combates balísticos de alta velocidad contra deidades, dragones espaciales, grifos y «Arcontes». La acción es pura adrenalina arcade: exige reflejos de acero, gestión constante de munición y un posicionamiento perfecto para esquivar las cortinas de proyectiles enemigos. Las explosiones son sumamente satisfactorias y todo el conjunto está aderezado por una potente banda sonora que baila entre el darksynth y el metal industrial, otorgándole por momentos unas vibraciones muy similares a las de Doom Eternal.

Visualmente, el juego es un caramelo neón para los amantes de la estética retro. Cuenta con unos filtros CRT y de pixelado opcionales muy cuidados (curiosamente ocultos en el menú de jugabilidad y no en el de gráficos) que le sientan de fábula. Eso sí, la sobredosis de luces y efectos en las batallas más avanzadas puede saturar la pantalla, provocando una pérdida de claridad visual que te costará más de una vida.

Gatos cósmicos y escrituras sagradas

Más allá de los disparos, la verdadera profundidad de Codex Solis: Purrgatorium radica en su meta-juego asíncrono en línea, dividido en dos vertientes:

  • La guerra de cartas felinas: El sistema solar cuenta con 11 planetas divididos en cientos de sectores. Al ganar combates espaciales obtendrás cartas de gatos que funcionan como unidades militares. Podrás desplegar estas cartas en los cuadrantes de los planetas para reclamar territorio o defenderlo de los ataques asíncronos de otros jugadores.
  • La Compilación de la Sagrada Escritura: Reclamar un territorio no solo te da control geopolítico, sino que te otorga un «asiento» para escribir y reescribir los versos de la enciclopedia del propio juego. El universo se convierte en una biblia dinámica redactada por la propia comunidad.

Para aquellos que no quieran complicarse con menús, porcentajes o geopolítica de internet, el juego incluye un Modo Arcade completamente offline, ideal para disfrutar de la acción de naves pura y dura sin interferencias de la red.

Un purgatorio al que todavía le falta pulido

A pesar de la genialidad de sus ideas, Codex Solis: Purrgatorium se encuentra en una etapa temprana que denota cierta falta de madurez. El control con mando de Xbox funciona a la perfección en los viajes espaciales. Pero los combates más rápidos te obligan a volver al ratón y al teclado de forma casi obligatoria. Además, la mecánica de escritura colaborativa se siente actualmente desértica debido a una base de usuarios todavía pequeña, y existen pequeños fallos de programación (como físicas extrañas al intentar orbitar Saturno).

Conclusión

Codex Solis: Purrgatorium es un diamante en bruto. Su mezcla de acción táctica y creación comunitaria es fascinante y destila personalidad. Si logran equilibrar la complejidad de sus menús para los recién llegados, solucionan los problemas de interfaz con mando y la comunidad abraza el juego para llenar de vida sus textos, podemos estar ante uno de los juegos de culto más interesantes del año. De momento, es una rareza caótica muy disfrutable si sabes a lo que vienes.

Lo mejor:

  • El combate espacial es rápido, exigente y muy adictivo.
  • La banda sonora de metal/darksynth y los filtros visuales analógicos.
  • La original idea de mezclar cartas coleccionables y control de territorios.

Lo peor:

  • El juego se vuelve confuso y visualmente saturado en los momentos álgidos.
  • Soporte a medias para mandos (obliga a usar teclado para la estrategia y los textos).
  • La capa comunitaria de escritura se siente vacía por falta de jugadores simultáneos.
  • De lanzamiento llega sin logros y sin traducción al español.
Binary Domain
Binary Domain

Un robot de servicio especial construido por IRTA Francia. Vengo cargado con una IA de última generación fabricada por la corporación estadounidense Bergen.

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