El regreso de la lucha de Team Ninja. Desglosamos los contenidos de Last Round, su polémica política de contenidos descargables y el futuro de la franquicia frente a sus rivales.
El devenir de las grandes franquicias de la lucha tridimensional atraviesa un periodo de reestructuración conceptual absoluta. Mientras los aficionados aguardan pacientemente los primeros detalles oficiales relacionados con el futuro desarrollo de Dead or Alive 7, Koei Tecmo y el equipo de Team Ninja han tomado la determinación de concederle un último ciclo comercial a su anterior propuesta interactivas. Bajo la denominación de Dead or Alive 6: Last Round, esta revisión aterriza en el catálogo de Xbox Series X publicitándose como la edición definitiva y definitiva de un sistema de combate que debutó originalmente en la pasada generación, buscando revitalizar el interés de la comunidad mediante un lavado de cara técnico.
Sin embargo, a diferencia de la profunda metamorfosis logística que experimentó la quinta entrega numérica bajo este mismo sobrenombre, este reajuste estructural se percibe desde las primeras partidas como una actualización sumamente conservadora. La obra se limita a heredar las virtudes mecánicas que hicieron destacar al software en 2019, pero elude de forma deliberada solventar las grandes asignaturas pendientes que arrastra la licencia en el panorama competitivo contemporáneo.
Un plantel expandido lastrado por peajes económicos
El principal atractivo comercial de esta edición reside en la unificación de contenidos dentro del disco virtual de descarga. El plantel base de luchadores se expande de forma estandarizada hasta las 29 opciones disponibles, integrando de serie a cinco personajes que previamente operaban como contenido descargable (DLC) de pago: Nyotengu, Phase 4, Momiji, Rachel y Tamaki. Lamentablemente, este ejercicio de generosidad omite a las invitadas estrella procedentes de la franquicia The King of Fighters, obligando a los usuarios a adquirir de nuevo por separado a Mai Shiranui y Kula Diamond si desean completar la selección.
La política de monetización cosmética de la distribuidora vuelve a situarse en el centro de la polémica. Aunque el ecosistema permite la transferencia de partidas guardadas y ciertos trajes adquiridos en el software original, la inmensa mayoría de los paquetes de vestimentas adicionales y modificaciones estéticas (como los tintes de cabello) se han quedado fuera del paquete base, exigiendo un nuevo desembolso financiero. Esta barrera se agrava al constatar la ausencia total de una vía de actualización económica (upgrade) para los poseedores de la versión estándar, fijando un precio de salida cerrado de 39,99 euros sin importar el inventario previo del consumidor.
Excelencia técnica sobre un entramado online obsoleto
En el terreno puramente interactivo, la producción sigue demostrando por qué ostenta una identidad única dentro del género. El sistema de combate, fundamentado en el tradicional triángulo de prioridades (golpes, proyecciones y contras), ofrece un ritmo de juego ágil, accesible y sumamente vistoso. La barra de energía permite ejecutar de forma simplificada los devastadores movimientos Break Blow y Fatal Rush, garantizando espectaculares transiciones cinemáticas al interactuar con los elementos destructibles de los escenarios.
No obstante, este despliegue de virtudes jugables colisiona frontalmente con una infraestructura de red que resulta inaceptable para los estándares actuales:
- Ausencia de Rollback Netcode: Las partidas a través de internet continúan rigiéndose por el antiguo sistema basado en retraso (delay), lo que lastra la fluidez competitiva.
- Inexistencia de juego cruzado (Cross-play): Las comunidades permanecen fragmentadas de forma estricta entre plataformas y, de manera aún más flagrante, no se permite el juego online entre usuarios de la versión Last Round y la edición estándar.
- Modalidades rudimentarias: El menú de juego en línea se limita a ofrecer combates de clasificación (Ranked) y salas de espera (Lobbies), omitiendo torneos o ligas dinámicas.
Para el usuario en solitario, modalidades como el DOA Quest (basado en superar desafíos específicos a cambio de estrellas y divisas para el vestuario), el Time Attack o el modo Supervivencia aportan el entretenimiento necesario para amortizar las horas de juego, haciendo olvidar un modo historia fragmentado y carente de interés narrativo. La gran adición inédita de esta entrega se concentra en un potente Modo Foto, dotado de herramientas avanzadas para pausar animaciones frame a frame, modificar la disposición de las cámaras en la arena y capturar instantáneas con un grado de nitidez superior gracias a ligeras mejoras de resolución en Xbox Series X.
La pérdida de identidad frente a la competencia directa
La falta de ambición depositada en este paquete de actualización evidencia que Team Ninja continúa buscando su rumbo editorial tras las pasadas reestructuraciones de su directiva histórica. Al comparar este estancamiento con la evolución de marcas rivales como Tekken, Street Fighter o las ambiciosas directrices narrativas que SEGA y RGG Studio están implementando para el inminente Virtua Fighter Crossroads, la saga de Koei Tecmo corre el riesgo de quedar relegada a un plano secundario si su séptima entrega no acomete una revolución integral.
En definitiva, Dead or Alive 6: Last Round se configura como un producto impecable y altamente recomendable para aquellos usuarios que únicamente hubieran experimentado la vertiente gratuita Core Fighters o que deseen adentrarse por primera vez en sus mecánicas de contras a precio reducido. Para el resto de la comunidad habitual de la marca, las escasas aportaciones estéticas y las severas limitaciones de conectividad transforman este refrito en un desembolso prescindible que pasa de puntillas por el hardware de actual generación.
Ficha de balance de Dead or Alive 6: Last Round
- Puntos fuertes: El sistema de combate sigue siendo rápido, fluido y sumamente divertido; la inclusión de cinco personajes de DLC en el plantel base; el nuevo Modo Foto integrado.
- Puntos débiles: Ausencia de código de red rollback y juego cruzado; política de DLC abusiva que obliga a pagar por trajes e invitadas; nulas novedades en modos o escenarios; sin opción de actualización económica.








