Dragon Quest VII: Reimagined recupera uno de los JRPG más ambiciosos jamás creados con un rediseño visual notable, ajustes de ritmo y mejoras jugables
Dragon Quest VII: Reimagined representa uno de los ejercicios de recuperación más delicados y ambiciosos dentro del rol japonés. No se trata únicamente de devolver a la actualidad una entrega mítica por su extensión y complejidad, sino de hacerlo sin romper los cimientos que la convirtieron en una obra de culto. Square Enix afronta aquí el reto de actualizar un JRPG recordado tanto por su profundidad narrativa como por su ritmo extremadamente pausado, ofreciendo una versión que busca ser más accesible, fluida y atractiva para el jugador moderno sin diluir su esencia.
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Lejos de limitarse a una simple mejora visual, esta reimaginación apuesta por una revisión estructural del progreso, de la presentación de la historia y de los sistemas jugables. El resultado es una obra que dialoga constantemente con su pasado, pero que también se atreve a corregir decisiones que, con el paso del tiempo, habían quedado claramente desfasadas.
Cuadro técnico
Título: Dragon Quest VII: Reimagined
Desarrollador: Square Enix / HexaDrive
Editor: Square Enix
Género: JRPG
Plataformas: PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch, PC
Duración estimada: Más de 80 horas
Estilo visual: 3D estilizado con enfoque diorama
Sistema de combate: Turnos clásicos con ajustes modernos
Idiomas: Textos y voces en varios idiomas, incluido español
Fecha de lanzamiento: 2026
Narrativa y estructura: una aventura más legible
Uno de los aspectos más controvertidos del Dragon Quest VII original era su ritmo. La aventura tardaba varias horas en desplegar su verdadero potencial, con largos tramos de exploración inicial y una progresión narrativa extremadamente lenta. Reimagined aborda este problema de forma directa, reorganizando la estructura de los acontecimientos y presentando los elementos clave de la historia con mayor claridad desde las primeras horas.
La premisa sigue siendo la misma: un mundo fragmentado, islas desaparecidas y viajes al pasado para restaurar territorios olvidados. Sin embargo, ahora cada arco narrativo se presenta con mayor intención dramática, reduciendo tiempos muertos y dando más peso emocional a las historias individuales que se desarrollan en cada región. El tono sigue siendo el clásico de la saga, con una mezcla de melancolía, humor y tragedia, pero el conjunto se percibe más cohesionado y menos disperso.
Este enfoque no solo beneficia a los nuevos jugadores, sino que también permite que la enorme cantidad de relatos secundarios que componen el juego se sientan más memorables y menos redundantes, algo clave en una aventura de semejante duración.

Apartado visual: tradición reinterpretada
El salto visual es uno de los elementos más evidentes de Dragon Quest VII: Reimagined. El juego abandona definitivamente cualquier rastro de sprites y opta por un estilo tridimensional que recuerda a maquetas o dioramas animados. Esta decisión no busca realismo, sino reforzar el carácter de cuento que siempre ha definido a la saga, respetando los diseños originales inspirados por Akira Toriyama.
Los escenarios presentan una riqueza notable en color, iluminación y profundidad, haciendo que cada isla tenga identidad propia. Pueblos, castillos y ruinas transmiten una sensación de mundo vivo, mientras que los personajes mantienen expresiones exageradas y animaciones que refuerzan el tono aventurero. No es un despliegue técnico pensado para impresionar por potencia bruta, sino por coherencia artística y personalidad.
Esta dirección visual también contribuye a que la exploración resulte más atractiva, ya que el jugador siente constantemente la curiosidad de descubrir qué nuevo escenario le espera tras cada fragmento restaurado del mundo.
Jugabilidad y combate: modernización medida
El sistema de combate sigue siendo por turnos, fiel a la tradición de Dragon Quest, pero introduce una serie de ajustes pensados para reducir la fricción. La posibilidad de eliminar enemigos débiles directamente en el mapa, la aceleración de animaciones y la mejora de la interfaz hacen que los enfrentamientos sean más ágiles sin perder profundidad.
Uno de los cambios más relevantes es la evolución del sistema de vocaciones, que ahora permite una mayor flexibilidad a la hora de personalizar a los personajes. La combinación de roles abre nuevas posibilidades estratégicas y evita que el progreso se sienta excesivamente rígido. Esta capa adicional de personalización añade interés a los combates avanzados y recompensa la planificación a largo plazo.
Además, el título incorpora múltiples opciones de calidad de vida que permiten ajustar la experiencia al gusto del jugador. Desde configuraciones de dificultad hasta ayudas para la gestión del tiempo, el juego busca ser más respetuoso con el ritmo individual, algo especialmente importante en una aventura tan extensa.

Ritmo y accesibilidad: una obra más amable
Uno de los mayores aciertos de Reimagined es su esfuerzo por suavizar la experiencia sin trivializarla. El juego sigue siendo largo, denso y exigente en compromiso, pero ahora evita muchas de las barreras que alejaban a parte del público. La información se presenta de forma más clara, los objetivos están mejor definidos y la sensación de avance es constante.
Esto no significa que haya perdido identidad. Al contrario, la reimaginación demuestra que es posible respetar una obra clásica y, al mismo tiempo, adaptarla a las expectativas actuales. El equilibrio entre tradición y comodidad es uno de los pilares que sostienen esta versión.
Luces y sombras de la reimaginación
No todas las decisiones tomadas agradarán por igual a los jugadores más veteranos. Algunos echarán en falta el nivel de dureza y opacidad del original, mientras que otros percibirán ciertos recortes de contenido como concesiones excesivas. La sensación de descubrimiento puro se ha visto parcialmente sustituida por una experiencia más guiada, algo que puede generar división entre los fans de largo recorrido.
Sin embargo, estos sacrificios responden a una visión clara: hacer que Dragon Quest VII sea jugable y disfrutable en 2026 sin exigir la paciencia casi monástica que requería antaño. En ese sentido, la reimaginación cumple su objetivo con solvencia.

Resumen
Dragon Quest VII: Reimagined no es solo un regreso, sino una reinterpretación consciente de lo que supuso uno de los JRPG más ambiciosos de su época. Square Enix logra un equilibrio complejo entre respeto y renovación, ofreciendo una aventura gigantesca, emocionalmente rica y mucho más accesible que su versión original.
Con sus mejoras en ritmo, presentación y sistemas jugables, esta versión se convierte en la forma definitiva de descubrir —o redescubrir— una epopeya irrepetible dentro del rol japonés. No es una obra perfecta, pero sí un ejemplo claro de cómo actualizar un clásico sin despojarlo de su alma.


