27 mayo, 2024

Análisis de Sea of Stars: el Kill Bill de los JRPGs

La verdad es que le tenía muchas ganas a Sea of Stars. Tantas que en lugar de pegarme una tripada de dos días para analizarlo cuanto antes decidí que lo iba a disfrutar poco a poco y que me lo iba a terminar cuando tuviese que terminarlo. Ya desde el principio intuía que eso iba a tardar mucho tiempo e incluso a las pocas horas ya me imaginaba que no iba a querer terminarlo nunca. Así ha sido. Malditos Sabotage Studio, habéis hecho que me encariñe con un puñado de píxeles.

Sea of Stars primeras dos horas de juego en Xbox Series X

Nostalgia + arte = ¿Nostartia?

Sea of Stars viene de mano del mismo estudio canadiense que nos ofreció The Messenger en 2020. Los padres de ese juego de ninjas muy pero que muy inspirado en los Ninja Gaiden de la NES avisaron que se iban a meter en la terrible locura de hacer un JRPG como los que pudimos jugar de chavales en la Super Nintendo (o MegaDrive, o PC Engine…). Respetando el estilo de esos clásicos y con las mejoras gráficas que permiten las máquinas del siglo veintiuno. Pero eso sí: todo con un pixelart detalladísimo, como nos gusta a los amantes del retro.

Y es que todo, absolutamente todo lo que vemos y oímos durante una partida a Sea of Stars está hecho para tocar el corazoncito de todos aquellos que vivimos esa época. Cada rincón, cada melodía, todos los personajes despiertan nuestra nostalgia y nos llevan a ese momento en el que llegábamos a casa después de clase, incrustábamos el cartucho en nuestra consola y aparecía el logo del juego. Se nota que está hecho por gente que se ha empapado de Chrono Trigger, Dragon Quest, Final Fantasy, Secret of Mana y tantos otros RPGs japoneses. Se nota amor por una época.

¿Entonces Sea of Stars, es sólo para nosotros los cuarentones o le va a gustar a la nueva generación de jugadores? Es una pregunta muy interesante a la que voy a responder haciendo lo que más me gusta: irme por las ramas.

Las ramas

El Quentin no quiso no estudiar una carrera, en cuanto tuvo edad suficiente se buscó un trabajo en un videoclub. Un trabajo de mierda para cualquier otro pero no para Tarantino, que era un adolescente ávido de ver películas. Trabajando en un videoclub no iba a cobrar mucho dinero, pero podía verse todas las películas del mundo. Y lo hizo. Se empapó de cine durante su adolescencia y eso se nota en sus películas. Hay guiños y referencias a cine viejuno aquí y allá en toda su filmografía pero sobre todo en Kill Bill.

Kill Bill es una concatenación de escenas ya vistas en otras películas. Hay referencias, hay menciones y también existen escenas que están calcadas plano a plano de otras películas. Hay vídeos en YouTube señalando cada uno de estos homenajes de Kill Bill a películas de samuráis, de yakuzas, artes marciales, pulp, gore… hace mención visual hasta de Blade Runner. Siempre existe alguien que conoce un par de films dispuesto a acusarle de plagio. Pero lo que Quentin Tarantino hace en realidad no es plagiar, lo que hace es referenciar constantemente a obras de arte del celuloide, despertar la atención en quien conoce bien este tipo de cine. Coño, esto es igual que Ichi The Killer…

Sin embargo la historia, el trasfondo de la historia, el alma de la película, al fin y al cabo LO IMPORTANTE, lo que hemos venido a ver en Kill Bill, eso es cien por cien original. Tarantino simplemente viste su obra con imágenes que ha visto antes y eso llama la atención del verdadero cinéfilo, que da un botecito de alegría en su butaca sintiendo que ha visto algo que se le ha escapado a los demás. Mientras tanto el espectador que no conoce todas las referencias, que no ha visto en su vida una película de Kurosawa ni de Miike y que cree que Fujita es un futbolista, esa persona a la que Kill Bill le pilla de nuevas disfruta como un enano. Porque esos pedacitos que el bueno de Quentin ha unido con tanto estilo en su film son oro puro y por lo tanto sólo pueden dar como resultado una maravilla.

El mar de estrellas

Así que sí: los boomers vamos a disfrutar de Sea of Stars como enanos y los enanos van a disfrutar… mucho. Los personajes, la historia, los puzles, melodías… todo en Sea of Stars nos recuerda a los juegos clásicos que disfrutamos en la generación de los 16 bits y nos hace gozar el doble de su aventura. Pero todas estas referencias son tan buenas que aquellos que se acerquen por primera vez a un juego de rol japonés van a poder disfrutar de este juego.

Y no, no es un refrito ni se trata de un plagio: Sea of Stars es una obra única hecha con nostalgia de la buena y con todo el respeto y cariño que e merecen las fuentes originales. Se nota que el equipo de Sabotage Studios ha mamado JRPG en su adolescencia y que el estilo de compañías como Square y Enix ha empapado en sus huesos.

La historia que nos cuenta ya empieza de la forma más clásica: unos niños viven en una pequeña aldea y sueñan con ver el mundo. Al ser un JRPG inevitablemente van a terminar salvando el mundo de una gran amenaza, por el camino van a conocer personajes que nos llegarán al corazón o que nos harán reír. Y llorar también. Es la historia de siempre pero bien contada, con un par de giros de guión y algunas sorpresas que nos dejarán boquiabiertos. Sea of Stars te agarra desde el principio y no te suelta hasta que has completado la aventura de los niños de ese pequeño pueblo que ahora son héroes curtidos en mil batallas. Ah, sí… lo de los combates.

Lo de los combates

Como buen RPG nostálgico Sea of Stars utiliza un sistema de combate por turnos. Ese mismo sistema que según Square Enix está ya muerto y no gusta a ningún jugador. Pues aquí lo vemos en su máximo esplendor, demostrando que no estaba muerto, que sólo hacia falta hacerlo bien para que el jugador no se aburra.

El mayor problema de los combates por turnos es que los jugadores acaban aburriéndose de esperar. Los videojuegos actuales tienen siempre algo que hacer, algo que esquivar, algo que pulsar… Nos hemos mal acostumbrado a tener estímulos constantes, a tener algo que hacer siempre y en cuanto pasan dos segundos sin pulsar un botón ya estamos mirando el móvil. Así que los enfrentamientos de los juegos clásicos nos acaban aburriendo. Damos la orden de ataque de nuestros personaje y pasamos unos eternos segundos viendo el resultado de nuestra decisión y lo que hace el enemigo en su turno. El sistema de lucha de Sea of Stars no es así, hace que estemos siempre pendientes gracias a algo tan simple como que tenemos que pulsar un botón en el momento justo para protegernos de un ataque o hacer el doble de daño con el nuestro. Y es difícil, así que nuestra atención no puede volar hasta la pantalla del móvil. Es una auténtica gilipollez, una idea de lo más sencilla… pero funciona a la perfección.

Resumiendo

¿Que si recomiendo jugar Sea of Stars? A estas alturas creo que todo aficionado al género ya lo habrá hecho, pero si queda alguien ahí fuera que no haya disfrutado de esta pequeña gran obra de arte: Sí, debes jugarlo. Está incluido en Xbox Game Pass desde el mismo día de su salida, así como en el servicio espejo de PlayStation, así que no hay excusa para no jugarlo. Este tipo de juegos pixelados parece que están hechos para ser jugados en una portátil, bien en una Swith o un PC consolizado tipo Steam Deck, pero mi recomendación es disfrutarlo en la tele del salón para apreciar todo el detalle y mimo que han puesto sus autores.

Te gustará Sea of Stars si:

  • Tienes más años que un abedul y disfrutaste de los exponentes del género a principio de los años noventa.
  • Nunca antes has gozado de un RPG de estilo japonés pero te mueres por ver qué es lo esconde este género para tener seguidores tan acérrimos.

No te gustará si:

  • Prefieres los juegos de rol en cuyos combates tienes que pulsar constantemente botones y más botones y la palabras táctica y estrategia sobran.

By Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

Related Post