Análisis de Ash & Adam’s Existential Treads

Desarrollado por solo dos personas, Ash & Adam’s Existential Treads ofrece una reconfortante y pulida mezcla de géneros a precio de saldo.

En un mercado saturado de superproducciones hipercomplejas, a menudo son los proyectos más pequeños, nacidos de la pura pasión de un par de amigos, los que consiguen recordarnos por qué nos enamoramos de este medio. Ash & Adam’s Existential Treads es el ejemplo perfecto. Desarrollado por un microestudio independiente a un ritmo dictado por sus propios recursos, este título se presenta como un original y colorido cóctel que mezcla, sin despeinarse, la acción arcade de un juego de tanques, la gestión de un simulador de colonias y la estrategia de un tower defense.

El resultado es una experiencia sumamente reconfortante, fluida y con un encanto irresistible que evoca las tardes de juego de nuestra infancia.

Limpiando el apocalipsis a golpe de cañón

La premisa jugable es tan directa como adictiva. Nos ponemos a los mandos de un pequeño y simpático tanque que se mueve de forma deliciosamente fluida y orgánica por la pantalla (con un divertido balanceo en su torreta). El mundo en el que nos encontramos es un páramo postapocalíptico devorado por la «corrupción» y la contaminación, personificada por unas fuerzas enemigas conocidas como el RUÍDO (NOISE).

Para expandir nuestro asentamiento y devolver la naturaleza al entorno, debemos recorrer los escenarios destruyendo viejos edificios en ruinas. Lo brillante del diseño es que la recolección de materiales es completamente visual: ¿necesitas metal para una estructura? Dispara a ese edificio del que sobresalen tuberías oxidadas. Al derribar las ruinas, un grupo de simpáticos lugareños con diferentes sombreros saldrán corriendo a recoger los escombros para llevarlos al cuartel general.

El bucle estratégico: Construcción, defensa y contrarreloj

Con los recursos a buen recaudo, el juego despliega su capa estratégica. Entre oleada y oleada enemiga, deberemos levantar defensas y estructuras de apoyo:

  • Torretas defensivas: Para automatizar la protección de las rutas de invasión.
  • Armerías y estaciones de reparación: Fundamentales para mejorar nuestros tipos de munición (como los proyectiles de disparo rápido o la dinamita) y mantener el tanque a punto.
  • Tabernas y centros de mejora: Elementos para diversificar los beneficios de nuestra microciudad.

La tensión se genera porque el tiempo apremia. Cada cierto tiempo, el temporizador llega a cero y hordas de enemigos se lanzarán directas a destrozar nuestra base. Mientras gestionamos la defensa, nuestra misión principal consistirá en explorar el mapa para localizar las torres corruptas que generan estas oleadas y erradicarlas. Una vez limpio el mapa, cargamos nuestro tanque en un gigantesco cañón y salimos propulsados hacia la siguiente isla flotante.

Además, cuenta con un agradecido sistema de progreso permanente entre niveles: al acabar un mapa podemos elegir mantener a uno de nuestros ayudantes, lo que nos otorgará ventajas pasivas para la siguiente partida, como mayor velocidad de movimiento para el tanque o recolectores más eficientes.

Un apartado técnico impecable pero con margen de mejora

Visualmente, el juego es una delicia que entra por los ojos. Utiliza una estética de dibujos animados muy colorida y vibrante con un toque de sombreado plano (cel-shading) que recuerda vagamente al estilo artístico de la saga Borderlands. Las explosiones, la iluminación que avisa de la llegada de los enemigos y el rendimiento técnico son impecables. En el apartado sonoro, destaca una banda sonora de rock brillante, con un tema principal enérgico que te acompaña en los momentos de mayor agobio y que se adapta al ritmo de las oleadas de forma dinámica.

Sin embargo, el juego no está exento de pequeños detalles que denotan el tamaño de su equipo de desarrollo. El arsenal de armas y la variedad de las torretas se antoja algo escaso a largo plazo, y el sistema de selección de planos para construir a veces es demasiado aleatorio, ofreciéndote mejoras de torretas cuando ni siquiera has construido una. Además, su mayor defecto es que se hace corto; la campaña puede completarse en unas pocas horas y se echan en falta más islas para exprimir mecánicas.

Conclusión

Ash & Adam’s Existential Treads es una pequeña gran obra maestra de la escena independiente de bajo presupuesto. No busca revolucionar la industria ni ofrecer cientos de horas de contenido complejo, sino regalar una tarde mecánicamente impecable, divertida, pulida y cargada de carisma a un precio ridículamente bajo. Una absoluta recomendación para cualquier amante de la acción táctica ligera que busque desconectar y pasar un rato divertidísimo.

Lo mejor:

  • La fluida combinación de disparos de tanques, construcción de bases y defensa.
  • Un apartado artístico vibrante y una banda sonora de rock excelente.
  • El carisma de los pequeños trabajadores y las animaciones del tanque.
  • Relación calidad-precio imbatible.

Lo peor:

  • El juego se siente un poco corto y se echan en falta más islas en la campaña.
  • El sistema de aparición de planos para construir puede resultar demasiado aleatorio.
  • Falta algo de profundidad en el catálogo de armas y la efectividad de las torretas.
Ché Sáez
Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

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XboxManiac
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