Los recortes de plantilla fulminan a más de 50 veteranos en Bethesda, desatan el miedo al ‘crunch’ y obligan a instalar memoriales improvisados en las oficinas.
La masiva reestructuración de Microsoft, capitaneada por la nueva CEO de la división de videojuegos, Asha Sharma, ha dejado de ser una fría métrica de los despachos para convertirse en un terremoto que golpea directamente a los proyectos más esperados de la industria. Según han desvelado bajo condición de anonimato varios empleados de Bethesda a IGN, la ola de despidos tendrá un «efecto sustancial y en cascada» en el desarrollo de The Elder Scrolls VI, amenazando con dilatar todavía más una espera que ya se prolonga desde hace ocho años.
Los recortes han fulminado a más de 50 trabajadores en las distintas sedes de Bethesda Game Studios, afectando a prácticamente todas las disciplinas del desarrollo: programadores, artistas y diseñadores clave de alto rendimiento que se encontraban en la primera línea de la secuela de Skyrim. La sangría de talento es de tal magnitud que, según las fuentes, la cúpula ha llegado a prescindir de profesionales veteranos que llevaban en la empresa desde la época de Morrowind.
Memoriales en las oficinas y el fantasma de la subcontratación
El ambiente que se respira en las oficinas de Dallas (Texas) y Rockville (Maryland) es desolador. El sindicato del estudio (Bethesda Game Studios Union) ha compartido imágenes en la red social Bluesky de varios «Celebrations of Service» (Celebraciones por los años de servicio). Estos memoriales improvisados por los propios compañeros constan de fotografías enmarcadas de los empleados despedidos junto a ramos de flores en las zonas comunes; altares de despedida que el departamento de Recursos Humanos de la empresa ya ha ordenado retirar de forma fulminante.
La gran preocupación de los desarrolladores radica en el impacto técnico e inmediato de estas salidas en The Elder Scrolls VI. Al tratarse de un equipo que ya operaba con los márgenes muy ajustados, la pérdida de personal clave forzará a la compañía a tomar dos vías conflictivas: el temido crunch (periodos de trabajo intensivo extremo para recuperar el tiempo perdido) o la subcontratación masiva de mano de obra barata.
Sin embargo, los empleados advierten de que la externalización en empresas como Keywords ralentizará las cosas: las herramientas y motores de Bethesda son propietarios, por lo que formar a personal externo desde cero llevará meses y provocará nuevos cuellos de botella.
Radiografía del mapa de daños en ZeniMax y Obsidian
Aunque la directora de Bethesda, Jill Braff, ha intentado calmar las aguas asegurando en un comunicado interno que estos dolorosos cambios buscan «garantizar una base más estable» y centrar los esfuerzos en las franquicias más fuertes (Halo, Forza, Fallout y The Elder Scrolls), el desglose de bajas en el ecosistema Xbox dibuja un panorama desolador:
- ZeniMax Online Studios: El equipo de The Elder Scrolls Online ha sufrido el despido de 212 empleados. Parte de los supervivientes serán recolocados a marchas forzadas para tapar los huecos del desarrollo de The Elder Scrolls VI.
- Id Software: El legendario estudio detrás de DOOM y Quake ha sido diezmado, perdiendo a 136 de sus 185 empleados a tiempo completo.
- Obsidian Entertainment: El reputado periodista Jason Schreier (Bloomberg) ha confirmado que el estudio ha prescindido de una cuarta parte de su plantilla mientras trabaja de forma conjunta con Bethesda en un nuevo Fallout.
- Arkane Lyon y MachineGames: Mientras que los creadores de Indiana Jones y el Gran Círculo han salido relativamente indemnes (con un nuevo Wolfenstein en el horizonte, aunque reduciendo las posibilidades de una secuela del arqueólogo), los planes de Microsoft de vender o cerrar Arkane Lyon dejan el esperado videojuego de Marvel’s Blade al borde de la cancelación o de la venta a otra editora.
«En Xbox no puedes jubilarte»
La desconfianza hacia los líderes de Microsoft es total. Aunque a los empleados actuales se les ha asegurado que están a salvo de la segunda tanda de 1.600 despidos programada por Asha Sharma para finales de año, la plantilla asume que la inestabilidad laboral ha llegado para quedarse de forma permanente hasta que la sindicalización sea total.
«Todo esto nos ha hecho darnos cuenta de que en Xbox no puedes aspirar a jubilarte tras toda una carrera en la empresa. Tu etapa aquí termina cuando decides marcharte o cuando te despiden. Así de simple», sentencia con amargura uno de los desarrolladores afectados. Con el juego estimado a un mínimo de dos años más de desarrollo, la sombra de la crisis corporativa se cierne con fuerza sobre las tierras de Tamriel.








