Nostalgia plástica a puñetazos. Desgranamos el sistema de seis botones y los desternillantes homenajes de este título independiente.
El género de la lucha bidimensional sigue demostrando una encomiable capacidad para reinventarse a través de las ambientaciones más ingeniosas. La última propuesta en captar la atención de la comunidad de los juegos de pelea es Knock Off, un frenético título de combates uno contra uno que traslada las refriegas digitales directamente al suelo de la habitación de un niño. Con una premisa argumental sumamente original que rinde un tierno y divertido tributo a la imaginación infantil, el juego nos sumerge en un mundo oculto donde las figuras de acción cobran vida para batirse en duelos amistosos. Sin embargo, el trasfondo se complica con la llegada de un juguete nuevo de corte elitista, cuyas ínfulas de superioridad le llevarán a chocar de frente contra los viejos muñecos de imitación (knock-offs) de toda la vida, dejando el destino de la fantasía en manos de la pericia del jugador.
En lo puramente mecánico, la obra apuesta por una jugabilidad muy directa pero cargada de posibilidades creativas para los entusiastas de las combinaciones. Bajo una configuración clásica de seis botones, los contendientes podrán dar rienda suelta a un sistema de combos aéreos muy fluido, movimientos asistidos por compañeros y poderes especiales espectaculares. El diseño de los escenarios promete convertirse en un nido de constantes guiños y huevos de pascua que referencian de forma directa marcas e iconos de nuestra infancia, logrando un equilibrio idóneo entre el entretenimiento accesible para los recién llegados y la profundidad técnica que demandan los jugadores veteranos. Llegará a PC en 2027 de mano del desarrollador Mecanimal Games y el editor Bit Bot Media.
Un reparto de luchadores sacado de tus colecciones de los 80 y 90
El verdadero punto fuerte de este primer tráiler con jugabilidad real radica en la presentación formal de sus carismáticos personajes de lanzamiento. El diseño de cada luchador parodia con una maestría absoluta a las franquicias de juguetes más icónicas de las últimas décadas, ofreciendo repertorios de movimientos completamente diferenciados:
- Kronan: Un indiscutible homenaje a los bárbaros de plástico. Armado con su Hacha del Poder, lidera a los Protectores Eternos para salvar el reino de Elderholme haciendo uso de una tecnología ancestral conocida como Eldertech, combatiendo las fuerzas oscuras de Lord Grimrot.
- Wolfgang: Un descarado y divertidísimo guiño a las Tortugas Ninja. Este lagarto mutante adolescente es un patinador en línea rebelde y amante del surf que, entrenado por el Sensei Sawdust, combate a la organización criminal The Palm Clan con un afilado sentido del humor.
- Grimrot: El villano principal de la línea fantástica. Antaño un rey noble, la locura provocada por una gema oscura lo transformó en un tirano obsesionado con la inmortalidad que ahora busca conquistar la galaxia y hacerse con los secretos de la tecnología Eldertech.
- Oozebite: Una mole verde y viscosa que evoca de inmediato a las líneas de juguetes asquerosos de los noventa. Autoproclamado rey de todo lo pegajoso, compensa su lentitud mental con unos instintos salvajes devastadores tras haber cruzado un portal desde la dimensión de Grossopolis.
- Rayzenger: La obligatoria cuota de «Super Robot» japonés. Una mole indestructible forjada con la aleación Luxantium por el profesor Iwabuchi y pilotada por su hijo Kenji mediante un enlace psíquico, erigiéndose como la última línea de defensa de la Tierra frente a invasores interdimensionales.
- Lockjaw: Una parodia sublime de series de animación de animales antropomórficos sobre ruedas. Sam Keaton era un especialista de cine que, tras estrellarse en el Triángulo de las Bermudas, fue convertido por alienígenas en un híbrido de humano y barracuda que viaja en una moto cósmica.
Con este despliegue de imaginación plástica y un sistema de combate que promete horas de diversión y pique en el juego local y online, la producción independiente se postula como una de las sorpresas más refrescantes del año para los amantes del píxel y los coleccionistas de plástico añejo.







