Cucharas dobladas, juicios millonarios y un Pokémon desterrado. Repasamos el surrealista enfrentamiento entre el mentalista Uri Geller y Nintendo.
Abre bien la mente, porque la historia de hoy es de esas que merecen la pena por lo bizarra que resulta. Es una aventura de juicios, acusaciones y un baneo comercial que se alargó durante dos décadas. Un relato que mezcla parapsicología, demandas multimillonarias, cartas coleccionables y un Pokémon atrapado en un limbo legal por culpa de un choque de egos.
¿Quién es Uri Geller? El hombre de las cucharas
Para entender el conflicto, primero hay que conocer al demandante. Nacido en Tel Aviv a finales de los años cuarenta, Uri Geller saltó a la fama mundial en la década de los setenta como una estrella del show business televisivo. ¿Su gran truco? Asegurar que poseía auténticos poderes psíquicos —adquiridos, según él, tras ser golpeado por una bola de luz mística en su infancia— que le permitían detener relojes a distancia y, sobre todo, doblar cucharas de metal con la mente.
A pesar de que científicos y magos profesionales como James Randi dedicaron su vida a desenmascarar sus trucos en ambientes controlados, Geller amasó una fortuna inmensa. El ilusionista siempre defendió la autenticidad de sus habilidades, llegando a asegurar años más tarde que utilizaba sus poderes místicas para ayudar a compañías privadas a encontrar pozos de petróleo y oro.
Con este historial de defender su imagen pública con uñas y dientes, era cuestión de tiempo que chocara con el nuevo rey del entretenimiento mundial: la fiebre Pokémon de finales de los noventa.
El día del descubrimiento en Tokio
En el año 2000, Nintendo lo estaba dando todo con una franquicia que se había convertido en el auténtico pilar de sus consolas portátiles: Pokémon. En plenísimo auge de la primera generación, Uri Geller se encontraba paseando por el centro de Tokio cuando entró en una enorme tienda de juguetes. Allí, rodeado de merchandising, descubrió horrorizado la existencia de un monstruo de bolsillo llamado Ungeller (bautizado en Occidente como Kadabra).
Kadabra es un Pokémon de tipo psíquico que, casualmente, porta una cuchara de metal doblada en la mano para canalizar sus ataques alfa. Por si el parecido visual fuera poco, el nombre original japonés (Ungeller) era un guiño más que evidente al apellido del mentalista.
Una demanda de 100 millones de dólares y sospechas «nazis»
Geller olió la oportunidad de sacar una buena tajada económica y demandó a Nintendo y a The Pokémon Company en un juzgado de California. El ilusionista alegó que la compañía nipona había realizado un uso indebido e ilícito de su identidad, deformando su imagen y convirtiéndola en un personaje de tintes oscuros y malévolos.
Para justificar que se trataba de una «versión malvada» de sí mismo, Geller argumentó en los tribunales que los tres rayos que el Pokémon luce en el abdomen y la estrella de su frente eran una alusión directa a los símbolos de las SS nazis. Para retirar los cargos y quedar satisfecho por semejante atentado contra su honor, el mentalista exigió la friolera de 100 millones de dólares (60 millones de libras de la época).
Aunque un juez desestimó la demanda civil por considerarla una pamplina sin base sólida, Nintendo prefirió evitar futuros dolores de cabeza legales. La gran N tomó una decisión salomónica: en el año 2002, dejó de imprimir de forma fulminante la carta de Kadabra en el juego de cartas coleccionables (TCG) y minimizó al máximo sus apariciones en la serie de animación.
Durante casi veinte años, los jugadores presenciaron una evolución directa y absurda en el juego de cartas, donde el tierno Abra pasaba directamente a convertirse en Alakazam mediante trucos mecánicos porque la fase intermedia estaba legalmente vetada.
Cronología del caso: De los juzgados al perdón
- Año 2000: Uri Geller descubre a Ungeller en Tokio y demanda a Nintendo por 100 millones de dólares.
- Año 2002: Nintendo banea a Kadabra del juego de cartas para evitar más disputas legales.
- Año 2020: Tras años de peticiones de los fans, Uri Geller anuncia en Twitter que perdona a la compañía.
- Año 2023: Kadabra regresa oficialmente al TCG de Pokémon en la colección especial Pokémon Card 151.
El arrepentimiento y el regreso definitivo
El destierro del Pokémon número 26 de la Pokédex de Kanto parecía eterno, hasta que ocurrió lo inesperado. En noviembre de 2020, el propio Uri Geller anunció un cambio de parecer general. Tras recibir durante dos décadas miles de correos electrónicos diarios de fans de Pokémon suplicándole que levantara el veto, y fuertemente presionado por sus propias nietas, el ilusionista decidió firmar la paz.
El propio Geller se puso en contacto con los medios especializados para confirmar que había enviado una carta de disculpa a The Pokémon Company para permitir que el carismático personaje regresara al tablero de juego.
El esperado reencuentro se materializó finalmente a principios de 2023 con el lanzamiento de la expansión nostálgica Pokémon Card 151. De esta forma, Kadabra recuperó su ansiado trozo de cartón, cerrando una de las batallas legales más absurdas, divertidas y duraderas de la historia de los videojuegos.
Conclusión
La historia de los videojuegos está repleta de demandas extrañas por derechos de imagen, pero pocas alcanzan el nivel de surrealismo de Uri Geller persiguiendo judicialmente a un bicho de bolsillo por sostener una cuchara, Maniac. Al menos, tras veinte años de ostracismo, la cordura (y las súplicas de los fans) imperó para que la Pokédex original de Kanto volviera a estar completa en las mesas de juego de todo el mundo.
Y a ti, ¿qué te parece esta anécdota? ¿Conocías el motivo real por el que Kadabra estuvo desaparecido de los sobres de cartas durante dos décadas o pensabas que era un simple mito urbano?








