Caos peludo y bofetadas de arcilla. Descubrimos el prometedor brawler cooperativo que aspira a competir contra Gang Beasts y Party Animals.
El marco del reciente Insider Gaming Showcase nos ha dejado una de esas sorpresas independientes que entran por los ojos de forma inmediata gracias a una combinación magistral de absurdidad conceptual y artesanía visual. El recién fundado estudio Cornerstone Interactive Studios ha desvelado de forma oficial Carrier Cuties, un vertiginoso juego de lucha en arenas tridimensionales enfocado por completo al juego en equipo 2v2. La premisa es tan hilarante como suena: tomamos el papel de adorables mascotas domésticas (perros, gatos, loros…) que, cansadas de esperar a que les llenen el comedero, deciden ponerse a los mandos de corpulentos mecas de combate (Hu-mechs) inspirados físicamente en las apariencias de sus antiguos dueños humanos.
Bajo este enfoque de comedia slapstick, la producción busca hacerse un hueco en un mercado donde reinan propuestas tan divertidas y caóticas como Gang Beasts, Brawlhalla o Party Animals. La propuesta apuesta por combates a tres rondas de pura anarquía animal en los que la compenetración con nuestro compañero será vital para alzarse con la gloria (y los premios en forma de deliciosas golosinas). Lo mejor es que, pese a su tono desenfadado y unos controles sumamente intuitivos pensados para que cualquiera pueda sumarse a la fiesta en el juego local u online, esconderá las suficientes capas de precisión y profundidad técnica como para picar a la vieja guardia de los juegos de pelea.
Combates furiosos, entornos destructibles y el «Beast Mode»
La columna vertebral de Carrier Cuties se asienta sobre escenarios dinámicos y altamente interactivos que actúan como un enemigo más. Los jugadores podrán arrancar y lanzar mobiliario como mesas o sillas, o empujar de cabeza a sus rivales hacia peligros ambientales de alto daño como placas de vitrocerámica encendidas o carteles eléctricos defectuosos. Durante la refriega, la clave de la victoria residirá en controlar el ritmo del combate disputándose las llamadas Power Cells (Células de Energía); al tumbar a un oponente, este eyectará su célula, y el equipo que logre acumular tres de ellas desbloqueará el devastador Beast Mode, transformando temporalmente los mecas en bestias mecánicas con superataques destructivos capaces de destrozar los servos del equipo rival.
El juego está diseñado desde los cimientos para el cooperativo, permitiendo curar o reparar al compañero caído, protegerlo con escudos energéticos mientras carga un ataque, o combinar habilidades como ralentizar al enemigo con bombas pegajosas mientras tu aliado lo destroza con un ladrido sónico.
El plantel de lanzamiento promete derrochar un sentido del humor delirante. Podremos pilotar un meca boxeador con puños hidráulicos y puños cohete teledirigidos, o lanzar con precisión láser la icónica y temible zapatilla de titanio de una casera enfadada, para luego mutar en un loro mecánico que bombardea el mapa con huevos explosivos. Todo este caos se complementará con una altísima vertiente de personalización mediante trajes, accesorios, logotipos para los robots y el modo social Paw-R-Lay, pensado para vacilar al rival con bailes y burlas personalizadas antes de que empiece a volar el pelo y las plumas.
Una delicia artesanal esculpida en arcilla real
Más allá de sus bondades jugables, el verdadero factor diferenciador de este proyecto radica en su portentoso apartado artístico. El equipo no ha optado por modelados digitales limpios tradicionales, sino por un acabado texturizado hecho a mano. Cada personaje y meca ha sido esculpido físicamente en arcilla en el mundo real y posteriormente digitalizado mediante complejos escáneres 3D para preservar cada imperfección, huella dactilar y rugosidad de la plastilina. El resultado visual es soberbio, logrando que cada luchador dé la sensación de ser un juguete de coleccionista real que casi podrías tocar a través del monitor.
Detrás de esta genialidad se encuentra un trío de veteranos de la industria con un currículum impecable: Lisette Titre-Montgomery (ex de Double Fine y Ubisoft) como directora de arte, Raymond Graham (ex de Unity y 2K) a los mandos de la ingeniería, y Marcus Montgomery (antiguo miembro de Xbox Publishing y Meta) en la dirección creativa. El título ya cuenta con su página oficial habilitada en Steam para añadirlo a la lista de deseos. Los señores mayores de la web ya estamos calentando los pulgares: mezclar la artesanía plástica de los noventa con la locura de los mecas nos parece una auténtica delicia que seguiremos muy de cerca.








