Gambonanza, ajedrez con vuelta de tuerca

¿Reinventar el ajedrez usando la fórmula de Balatro? Analizamos Gambonanza, un pozo de horas tan derivativo como brillantemente adictivo.

Cuando un videojuego independiente decide clonar de forma tan descarada la interfaz, la estética y la atmósfera de uno de los mayores titanes de la industria reciente, es inevitable que surja el debate: ¿estamos ante una burda imitación o ante un sincero homenaje? Gambonanza, lo nuevo de Blukulélé, no se esconde. Entra por los ojos con el mismo filtro de televisión CRT, el fondo ondulado psicodélico y la música de ascensor lo-fi que convirtieron a Balatro en nuestra mayor adicción.

Sin embargo, tras pasar horas frente al tablero, la polémica se desvanece por completo por una razón muy simple: Gambonanza es una absoluta genialidad que se gana por derecho propio un hueco de honor en este nuevo subgénero de reinventar juegos de mesa tradicionales para los jugadores modernos.

Olvida todo lo que sabes sobre el ajedrez

La premisa de Gambonanza es sencilla pero revolucionaria. Aquí no tienes que romperte la cabeza buscando el «jaque mate» definitivo; el objetivo es limpiar por completo el tablero eliminando todas las piezas rivales, y el rey enemigo es simplemente una pieza más que capturar.

El juego arranca de forma minimalista en un tablero diminuto de 5×5 casillas donde solo podemos desplegar tres piezas a la vez. Cada pieza capturada nos da dinero para gastar en una tienda entre rondas que clona descaradamente la interfaz de Balatro. En ella podremos comprar más piezas para nuestro Stock (una especie de banquillo deportivo desde el que podemos introducir refuerzos a mitad de partida gastando un turno), modificar las casillas del tablero con efectos especiales o expandir el tamaño del mapa, el cual va creciendo tras derrotar a cada uno de los 5 jefes de la run.

El ritmo de las partidas es frenético y castiga duramente el juego pasivo. Si tardas demasiado entre captura y captura, el escenario se empieza a desmoronar físicamente, haciendo caer tus piezas al vacío. Por si fuera poco, cada cinco niveles te espera un Jefe inspirado en Grandes Maestros reales, como Judit Polgeisha (que aleatoriza tus piezas al inicio) o el temible M3CHM4GNUS C4RLS3N (un híbrido cibernético entre Magnus Carlsen y Deep Blue).

Los Gambitos: Sinergias rotas en tu mano

El verdadero «ingrediente secreto» que comparte con el póker de LocalThunk son los Gambitos, el equivalente directo a los Jokers. Con más de 150 variantes basadas en movimientos reales, estas tarjetas modifican las reglas del juego permitiendo que tus piezas se muevan de formas inéditas o te otorguen ventajas masivas.

Aunque al principio de la andadura los Gambitos comunes parezcan poca cosa, el juego recompensa enormemente la paciencia a medida que sufres Game Overs y desbloqueas cartas mejores en el menú de progresión. Las sinergias pueden llegar a estar deliciosamente rotas. Por ejemplo, combinar el Gambito del Lemming (un peón gratis en tu reserva al empezar) con el Gambito del Paracaidista (promocionar instantáneamente cualquier peón al lanzarlo desde el banquillo) te permite invocar una Reina gratis en mitad de la partida siempre que veas las cosas feas. Los peones aquí funcionan casi como fichas de damas: si cruzan el mapa, se convierten en piezas mayores para destrozar la estrategia rival.

Gambonanza, ajedrez con vuelta de tuerca 1

Una repetición inicial con recompensa oculta

La principal queja que se le puede achacar a Gambonanza durante las primeras horas es cierta sensación de repetición. Hasta que consigues ganar tu primera run (algo que te va a costar sudor y lágrimas), las oleadas y la disposición de los puzles enemigos son siempre idénticas en cada intento.

No obstante, lo que al principio parece un defecto de diseño por falta de aleatoriedad (RNG), termina convirtiéndose en una virtud estratégica. Al conocer de memoria los primeros tableros, el juego te permite planificar al milímetro tus movimientos y trazar una estrategia fija para ahorrar dinero de cara a las tiendas avanzadas. Además, el juego cuenta con herramientas de accesibilidad excelentes, como mostrarte en tiempo real el rango de amenaza enemigo para evitar descuidos tontos.

Y ojo, porque la verdadera magia empieza al ganar tu primera partida. Al completarlo, el título se abre de par en par desbloqueando nuevos niveles de dificultad (al estilo de las apuestas/Stakes de Balatro) que, ahora sí, cambian por completo los diseños y layouts de los tableros enemigos, eliminando cualquier atisbo de monotonía y ofreciendo decenas de horas de contenido.

El «Pro-Tip» definitivo: El cooperativo encubierto

Aunque Gambonanza está diseñado como una experiencia puramente en solitario y offline, el juego esconde una faceta cooperativa vecinal divertidísima. Al ser un juego de pura lógica y estrategia donde un solo error de cálculo arruina una partida de una hora, sentarte con un amigo al lado en el sofá para debatir cada movimiento, sopesar los riesgos de la tienda y planificar los turnos se convierte en una experiencia fascinante y súper disfrutable. Es un título que va a dar muchísimo juego en las comunidades de streamers donde el chat de Twitch colabore en tiempo real para resolver el tablero.

Gambonanza, ajedrez con vuelta de tuerca 2

Ficha técnica

  • Título: Gambonanza
  • Desarrollador / Distribuidor: Blukulélé
  • Género: Roguelike de tablero / Estrategia / Ajedrez
  • Puntuación: 8 / 10 (Notable)
  • Inspiración: Balatro / Ajedrez clásico

Conclusión

Gambonanza es el ejemplo perfecto de que no importa si copias la tarea de tu compañero de clase mientras sepas aportarle tu propio toque de genialidad. Blukulélé ha conseguido coger las bases del ajedrez y transformarlas en un bucle jugable hipnótico, tenso y profundamente gratificante. Puede que al principio su curva de dificultad y la repetición de los primeros tableros te hagan exclamar «¡pero qué tonto soy!» al perder una pieza vital, pero en cuanto logres alinear un par de Gambitos legendarios y limpies la pantalla, no podrás parar de jugar. Una de las sorpresas independientes más adictivas del año.

Da igual si eres un maestro de la federación o si te cuesta recordar cómo se mueve el caballo; aparca los prejuicios sobre los clones, hazte un favor y sumérgete en el pozo de horas de Gambonanza. Nos lo vas a agradecer.

Ché Sáez
Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

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XboxManiac
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