Diez años de reventar y desgarrar: analizamos el impacto de DOOM (2016). Una mirada retrospectiva al clásico de id Software que redefinió los shooters modernos.
Corría el año 2016 cuando id Software y Bethesda se enfrentaban a uno de los mayores desafíos de la industria: resucitar una de las marcas más sagradas de los videojuegos. Tras un desarrollo tortuoso que llegó a cancelarse y reiniciarse desde cero (el infame DOOM 4 de corte cinematográfico), el resultado final no solo acalló las dudas, sino que provocó un auténtico terremoto. Diez años después de su lanzamiento original, DOOM (2016) se mantiene como una obra maestra imperecedera que demostró cómo debe realizarse el reinicio perfecto de una franquicia mítica.
El título no solo rescató la esencia de los shooters de los años noventa, sino que la adaptó con una finura mecánica envidiable para los estándares actuales. Hoy, disponible en el catálogo de Xbox Game Pass, el viaje al abrasador planeta Marte y a las profundidades del Infierno sigue sintiéndose tan fresco, salvaje y adictivo como el primer día. Una década ha sido más que suficiente para consolidarlo como el clásico moderno definitivo del género en primera persona.
El bucle jugable que cambió las reglas del género
A mediados de la década pasada, los shooters en primera persona vivían encorsetados en la fórmula de coberturas automáticas, regeneración de salud pasiva y pasillos excesivamente guionizados. DOOM (2016) destrozó ese paradigma obligando al jugador a hacer todo lo contrario: si te quedas quieto, mueres. La genialidad de id Software radicó en introducir las llamadas «Glory Kills» (Ejecuciones), una mecánica que premiaba la agresividad máxima otorgando salud y munición al destrozar a los demonios cuerpo a cuerpo cuando parpadeaban.
Este bucle de juego transformó los combates en una suerte de danza macabra y veloz a un ritmo frenético de 60 fotogramas por segundo. El arsenal, que recuperaba clásicos como la Súper Escopeta o el cañón Gauss, se sentía contundente y carecía de la necesidad de recargar, potenciando la fluidez del movimiento constante por escenarios verticales repletos de plataformas y secretos. El juego no buscaba que te escondieras de los Impis o los Caballeros del Infierno; te convertía a ti en el verdadero monstruo de la función.
El renacer de id Software y el golpe sobre la mesa de Bethesda
Para Bethesda, el éxito de DOOM (2016) supuso una inyección de prestigio incalculable en su catálogo de experiencias para un solo jugador. La editora demostró que había sitio para los títulos tradicionales de campaña masiva en una época obsesionada con los juegos como servicio y los pases de batalla. El proyecto no solo revitalizó las arcas de la compañía, sino que devolvió a id Software su estatus de estudio vanguardista y rey indiscutible de la tecnología gráfica gracias al motor idTech 6.
Mención aparte merece su magistral apartado sonoro, compuesto por el inconmensurable Mick Gordon. La banda sonora, una brutal mezcla de metal industrial, sintetizadores distorsionados y guitarras de ocho cuerdas, no era un simple acompañamiento de fondo; estaba integrada dinámicamente con la acción en pantalla, acelerándose a medida que subía el número de bajas. La música de DOOM se convirtió en un fenómeno de masas por sí misma y en un pilar de la identidad de la saga que influyó en decenas de producciones posteriores.

¿Cómo se juega a DOOM (2016) en pleno 2026?
A menudo, los juegos de acción rápida envejecen mal debido al avance de la tecnología y los cambios en las tendencias de control. Sin embargo, encender la consola u ordenador hoy y arrancar DOOM (2016) a través de Xbox Game Pass es una experiencia sorprendente. Visualmente sigue luciendo de escándalo gracias a una dirección artística inspirada en el terror de los ochenta y a una optimización impecable que aprovecha el hardware actual para ofrecer resoluciones altas sin despeinarse.
Aunque su secuela directa, DOOM Eternal, llevó la movilidad y la exigencia a límites casi acrobáticos, muchos jugadores prefieren la entrega de 2016 por su equilibrio perfecto entre velocidad y accesibilidad. No hay mecánicas de gestión de recursos tan complejas ni plataformas exasperantes; solo tú, un mapa laberíntico muy bien diseñado y cientos de demonios esperando a ser desmembrados. Su campaña de unas 12 horas es, a día de hoy, un viaje redondo sin una sola gota de relleno.
Ficha técnica
- Desarrolladora: id Software
- Editora: Bethesda Softworks
- Año de lanzamiento original: 2016 (Disponible en Xbox Game Pass)
- Motor gráfico: idTech 6
- Banda sonora: Mick Gordon
- Plataformas: Xbox, PC, PlayStation, Nintendo Switch
Conclusión
DOOM (2016) cumple diez años sin haber perdido ni un ápice de la fuerza bruta que lo encumbró en su día. Es el testamento perfecto de que el respeto por las raíces de una saga, combinado con ideas de diseño brillantes y una ejecución técnica impecable, puede dar vida a un clásico instantáneo. id Software no solo salvó a la franquicia del olvido, sino que recordó a toda la industria del videojuego el motivo por el cual nos enamoramos de los shooters en primera persona en primer lugar.
Aprovechar su presencia en Xbox Game Pass para revivir la odisea del Doom Slayer o para descubrirla por primera vez es una de las mejores inversiones de tiempo que puede hacer cualquier aficionado en 2026. Su influencia sigue muy viva en el panorama actual, y comprobar la pureza de sus mecánicas una década después es un ejercicio de nostalgia y diversión violenta absolutamente imprescindible.
Si tienes una suscripción a Xbox Game Pass activa, la descarga de DOOM (2016) es obligatoria para entender la evolución del shooter moderno y disfrutar de una de las mejores campañas de la historia.








