Una de cal y otra de arena. James Gunn expande su nuevo universo cinematográfico con una adaptación de «Woman of Tomorrow» que destaca en lo visual pero flaquea en su ritmo y estructura.
El renacimiento del universo cinematográfico de DC sigue quemando etapas a una velocidad vertiginosa. Tras el notable impacto comercial y crítico de Superman el año pasado, la división cinematográfica comandada por James Gunn echa el resto con el estreno en salas de Supergirl, la reválida en solitario de la heroína de Krypton tras su celebrada carta de presentación en forma de cameo. Bajo la dirección del realizador Craig Gillespie —un cineasta propenso a elevar proyectos aparentemente genéricos mediante miradas muy particulares, como ya demostró en Cruella o Yo, Tonya—, la producción se presentaba como una atractiva deconstrucción del cine de superhéroes a través de los códigos del wésternespacial. Sin embargo, el resultado final se adentra de lleno en el terreno de las contradicciones, desvelándose como una obra con dos caras muy marcadas donde cada gran acierto visual es contrarrestado por un tropiezo narrativo.
La propuesta se desmarca de manera radical de las encarnaciones previas del personaje, alejándose de la luminosa ingenuidad que Melissa Benoist imprimió en la televisión e incluso de la fatídica versión cinematográfica que Helen Slater protagonizó en los años ochenta. La Kara Zor-El que interpreta Milly Alcock se nos presenta inicialmente como una joven cínica, juerguista y profundamente traumatizada que ahoga sus penas en alcohol en recónditos planetas bajo soles rojos. La trama arranca con fuerza cuando el despiadado carroñero Krem de los Colinas Amarillas (Matthias Schoenaerts) envenena a su leal perro Krypto y le roba su nave espacial. Con una cuenta atrás de apenas tres días para conseguir el antídoto, Kara se ve obligada a forjar una alianza con Ruthye Knoll (Eve Ridley), una estricta niña huérfana que busca venganza tras el asesinato de su familia.
Un «Valor de ley» intergaláctico que deviene en Mad Max
La primera mitad de la cinta funciona de manera encomiable al adaptar los preceptos del cómic original de Tom King y Bilquis Evely, Woman of Tomorrow, el cual fusilaba sin tapujos la estructura de la célebre novela Valor de ley (True Grit). Ver a esta implacable heroína ataviada con un abrigo vaquero y gafas de sol, lidiando con la burocracia de los autobuses interplanetarios o frustrando un atraco de piratas espaciales con un teletransportador defectuoso, aporta una frescura arrolladora. Alcock maneja el arquetipo del héroe reacio con una fisicidad y expresividad fantásticas, logrando que la amargura de Kara se sienta como un escudo protector frente al dolor por la pérdida de Krypton, algo que se explora mediante unos emotivos flashbacks sobre su infancia en la ciudad flotante de Argo junto a sus padres.
No obstante, esa personalidad tan definida empieza a diluirse a medida que avanza el metraje. El guion de Ana Nogueira abandona de forma abrupta la sobriedad del wéstern para transformarse en una suerte de imitación descafeinada de Mad Max: Fury Road, con desiertos oxidados, tiranos con cazadoras de cuero y un cargamento de jóvenes cautivas que deben ser rescatadas. En este bloque, las secuencias de acción dirigidas por Gillespie pierden pegada e inventiva, volviéndose genéricas y abusando de montajes lentos con canciones poco inspiradas que rompen el ritmo de la película. A esto se suma que la evolución de Kara se estanca: la historia se apoya tanto en su inmutabilidad que, al llegar a los créditos finales, la protagonista apenas ha cambiado como individuo, delegando todo el peso del crecimiento dramático en la pequeña Ruthye.
Villanos desaprovechados y el peaje de los universos compartidos
El diseño artístico y los efectos de maquillaje tradicional merecen una mención de honor, ofreciendo un catálogo de criaturas alienígenas digno de la cantina de Mos Eisley. En este apartado estético sobresale Krem; el villano encarnado por Schoenaerts luce imponente con sus implantes mecánicos, cuentas incrustadas en el rostro y un botón gutural para hablar. Lamentablemente, más allá de su fantástica estampa de motero postapocalíptico y del hecho de que aparece comiendo en casi todas las escenas, el libreto no le otorga ninguna profundidad ni motivaciones reales que lo conviertan en una amenaza formidable, quedando reducido a un mero catalizador de la búsqueda del antídoto.
Un problema similar arrastra la esperada aparición de Jason Momoa como Lobo. El cazarrecompensas interestelar derrocha carisma, fuma puros y luce una caracterización impecable que hará las delicias de los lectores de los cómics. Sin embargo, su presencia en la película resulta completamente superflua y transmite una fuerte sensación de haber sido añadida a última hora mediante rodajes adicionales (reshoots) por miedo a que el público generalista no conectase con una cinta coprotagonizada por dos mujeres. Su interacción con Kara no aporta nada a la trama general ni impulsa el desarrollo de la heroína, funcionando únicamente como un elemento de distracción que sobrecarga el diseño de la producción.
Un cimiento sólido para el futuro cinematográfico de DC
Donde la película vuelve a recuperar el vuelo es en su faceta de engranaje dentro del macroproyecto de James Gunn. Las secuencias compartidas entre Milly Alcock y el Superman de David Corenswet son magníficas, logrando plasmar un notable contraste entre el optimismo naíf del Hombre de Acero y el escepticismo de su prima, quien aún cura sus viejas heridas de guerra. Es en esos instantes, reforzados por la enérgica banda sonora de Claudia Sarne, donde Supergirl abraza su mensaje de empoderamiento y nos deja ver el enorme potencial que tiene la actriz anglosajona para liderar futuras entregas de la franquicia.
En definitiva, esta nueva iteración de la mítica heroína de DC se queda a medio camino de la excelencia que prometía su material de origen. Es una aventura de ciencia ficción sumamente entretenida de ver y dotada de un apartado visual de primer nivel, pero adolece de una alarmante falta de ritmo y de una preocupante indecisión a la hora de definir su propia identidad cinematográfica. Kara Zor-El ha demostrado tener las alas necesarias para volar alto en la gran pantalla, pero va a necesitar guiones bastante más sólidos y cohesionados si quiere consolidarse en la cima de este nuevo universo cinematográfico.
Ficha técnica
- Título oficial: Supergirl
- Dirección: Craig Gillespie
- Guion: Ana Nogueira (Basado en el cómic de Tom King y Bilquis Evely)
- Reparto principal: Milly Alcock, Eve Ridley, Matthias Schoenaerts, Jason Momoa, David Corenswet
- Compañías productoras: Troll Court Entertainment, The Safran Company
- Distribución: Warner Bros. Pictures








