La industria del videojuego vive un momento convulso y la situación reciente confirma un giro drástico dentro de una de las editoras más influyentes del sector. Observamos cómo la reestructuración anunciada provoca más despidos en Ubisoft, cancelaciones masivas y un cambio radical en la forma de trabajar. El anuncio llega tras meses de incertidumbre y refleja un intento de recuperar estabilidad financiera mediante un rediseño completo del modelo empresarial. La compañía elimina seis desarrollos, entre ellos el esperado remake de Prince of Persia: Sands of Time, y aplaza otros siete. La magnitud del ajuste marca un antes y un después en su estrategia global.
El nuevo organigrama se articula en cinco Creative Houses con autonomía económica y control total sobre sus marcas. Este sistema descentralizado pretende agilizar decisiones y reducir tiempos de producción. Cada bloque contará con apoyo de una red de estudios que aportará recursos técnicos y operativos. Además, un área denominada Core Services centralizará infraestructuras, motores gráficos, servicios online y herramientas de análisis. Este enfoque busca optimizar procesos mediante tecnología escalable y soluciones internas que permitan reducir costes.
El problema surge cuando examinamos cómo se ejecutará esta transformación. La dirección confirma más despidos en Ubisoft como parte esencial del plan. Ya se han cerrado estudios en Halifax y Estocolmo, además de ajustes en Abu Dabi, RedLynx y Massive. También se produjo el cierre de Leamington, integrado en la misma línea temporal. La empresa prevé una tercera fase de recortes que se anunciará en febrero de 2026 y que finalizará en marzo del mismo año. El objetivo declarado consiste en ahorrar doscientos millones de euros mediante reducción de plantilla y consolidación de equipos.
La otra medida polémica es la eliminación del teletrabajo. La compañía exige presencia física cinco días por semana, con un pequeño cupo anual de jornadas remotas que se contabilizarán como permisos. La dirección defiende que la colaboración presencial mejora la eficiencia y la creatividad en un mercado AAA cada vez más competitivo. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que numerosos estudios han lanzado títulos sobresalientes con equipos completamente distribuidos. La imposición de volver a la oficina puede provocar rotación acelerada, ya que muchos profesionales no pueden trasladarse o asumir desplazamientos diarios prolongados. La medida se interpreta como un mecanismo indirecto para reducir personal sin comunicar despidos formales.
La vicepresidencia de operaciones insiste en que la intención es reforzar la cohesión interna y mejorar la calidad de los juegos. Asegura que cada país negociará la aplicación del modelo, aunque el mensaje general apunta a una política uniforme. La presión por recuperar prestigio y resultados parece guiar estas decisiones, que afectan directamente a la cultura laboral construida durante años.
El tercer pilar del cambio se centra en la inversión en tecnología avanzada. El área de Core Services impulsará herramientas de inteligencia artificial generativa orientadas al jugador. Este concepto abarca sistemas capaces de producir contenido dinámico, diálogos adaptativos o comportamientos procedurales. Aunque la IA generativa aún no tiene un papel consolidado en el desarrollo de videojuegos, la empresa apuesta por ella como elemento clave para reducir tiempos y ampliar posibilidades creativas. Estudios recientes sobre automatización en entornos digitales indican que estas tecnologías pueden acelerar tareas repetitivas, pero también generan debate sobre su impacto en el empleo y la autoría.
La implantación completa del nuevo modelo llegará en abril de 2026. Hasta entonces, seguiremos observando cómo evoluciona una compañía que intenta reinventarse en medio de un mercado saturado y exigente. El futuro dependerá de la capacidad para equilibrar innovación, estabilidad económica y bienestar laboral. La situación actual, marcada por más despidos en Ubisoft y el fin del teletrabajo, refleja un momento crítico que definirá su rumbo durante la próxima década.

