Desarrollado por Horien Studio, Phantom Tower salta de móviles a PC combinando la adicción del looteo tipo Diablo con la estructura roguelike de 100 pisos.
La fórmula del action RPG centrado en la matanza indiscriminada de monstruos y la búsqueda incansable del mejor botín posible tiene en Diablo a su máximo referente histórico. Sin embargo, en los últimos años, el género ha encontrado en la vertiente roguelike un aliado perfecto para condensar su propuesta. Tras acumular valoraciones muy positivas en su paso por dispositivos móviles (iOS y Android), Horien Studio lanza en PC a través de Steam Phantom Tower, un título que abraza esta fusión sin complejos para ofrecer una experiencia directa, adictiva y llena de posibilidades de personalización.
Un ascenso de 100 pisos cargado de botín y bendiciones
La premisa de Phantom Tower va al grano desde el primer segundo: encarnando a un guerrero (con la posibilidad de desbloquear más clases más adelante), nuestro objetivo consiste en escalar una torre de 100 pisos generados procedimentalmente. Cada planta está infestada de criaturas, cofres con pociones de salud y maná, y estancias con jefes finales que custodiaremos para seguir avanzando.
El bucle de juego se estructura en dos fases perfectamente diferenciadas:
- Durante la inmersión (In-Run): Comenzamos cada intento desde nivel 1. Al eliminar enemigos subimos de nivel y elegimos entre tres mejoras aleatorias para nuestras habilidades activos. Además, a lo largo del recorrido encontramos estatuas y caballeros espectrales que nos otorgan bendiciones pasivas (como disparar flechas automáticamente al esquivar o aplicar estados de aturdimiento) o materiales de artesanía.
- En la ciudad (Progresión permanente): En cualquier momento podemos regresar al asentamiento para poner a salvo el botín obtenido. Desde la base podremos mejorar de forma permanente los atributos del personaje, forjar nuevo equipo en la herrería o subir de nivel los objetos ya existentes.
El sistema de combate destaca por una fluidez técnica notable y una respuesta de controles rápida y precisa, ofreciendo un abanico muy amplio de construcciones de personaje (builds) donde la pantalla termina llenándose de vistosos efectos secundarios y habilidades encadenadas.
Un traslado correcto con deudas de su origen móvil
En su salto a la pantalla de ordenador, Phantom Tower mantiene intacta la esencia que lo hizo destacar en dispositivos portátiles, pero también arrastra ciertos peajes de su concepto original:
- Picos de dificultad abruptos: El juego peca de ser excesivamente permisivo durante los primeros 10 o 15 pisos, permitiendo avanzar prácticamente en «piloto automático», para de repente asestar picos de dificultad desproporcionados donde enemigos comunes pueden vaciar la barra de vida en un descuido.
- Gestión del inventario: El espacio de almacenamiento es deliberadamente limitado, lo que obliga a regresar con frecuencia a la ciudad o gestionar con cuidado qué recursos merece la pena transportar.
- Falta de personalidad visual y narrativa: Aunque su apartado artístico es limpio y funcional, el universo de fantasía que presenta resulta genérico y poco memorable, apostando por lo seguro dentro de los tropos del género.
Conclusión
Phantom Tower es un título honesto que no busca reinventar la rueda, sino ofrecer un bucle jugable sólido, adictivo y profundamente enfocado en la optimización de estadísticas. Quienes busquen un hack and slash de bolsillo o una aventura roguelike para partidas rápidas sin grandes complicaciones argumentales encontrarán aquí un título hecho con evidente cariño por el género. Con un poco más de pulido e identidad propia, la torre de Horien Studio se consolida como una alternativa indie sumamente entretenida.
Lo mejor:
- El ritmo del combate, muy fluido y con una respuesta de controles excelente.
- La gran variedad de bendiciones pasivas y sinergias entre habilidades.
- Un sistema de progresión permanente en la ciudad adictivo y bien estructurado.
- Ideal para sesiones de juego cortas e intensas.
Lo peor:
- Un diseño visual y narrativo bastante genérico.
- Saltos de dificultad algo descompensados entre las fases iniciales y avanzadas.
- Algunos elementos de la interfaz y gestión de inventario delatan en exceso su origen móvil.







