Recuperamos la sección de ‘Joyas Ocultas en Xbox Game Pass’ rescatando Contrast, un poético juego de puzles y sombras desarrollado por Compulsion Games.
Reestrenamos por todo lo alto nuestra sección ‘Joyas Ocultas en Xbox Game Pass’, el rincón donde nos alejamos por un rato de los fuegos artificiales de los grandes lanzamientos triple A para rescatar del fondo del catálogo esos títulos independientes que han pasado injustamente desapercibidos. Entre tanta superproducción de decenas de millones de dólares, el servicio de suscripción de Microsoft esconde auténticas sorpresas que merecen una segunda oportunidad.
Para abrir fuego nos fijamos en Contrast, la ópera prima de Compulsion Games. Quizá el nombre del estudio te suene por el distópico We Happy Few o por su reciente South of Midnight, pero en 2013 este pequeño equipo canadiense sorprendió a propios y extraños con una propuesta tan poética como melancólica.
París, años 20: Un teatro de sombras sobre el drama familiar
Ambientado en una estilizada y bohemia ciudad de París durante los años 1920, Contrast prescinde de los escenarios urbanos convencionales para sumergirnos en una atmósfera de cabaret, luces de neón, jazz y decadencia.
La historia nos pone en los zapatos de Dawn, la amiga imaginaria de Didi, una niña pequeña que intenta con todas sus fuerzas recomponer a su desastrosa familia. Su padre, un tipo atolondrado pero bienintencionado, se mete en líos de faldas y deudas con la mafia local tratando de sacar adelante un espectáculo de variedades junto a la madre de la niña, una cantante de cabaré.
La gran genialidad narrativa de Contrast radica en cómo el mundo percibe a los adultos: los personajes secundarios no existen como modelos en tres dimensiones, sino como sombras proyectadas sobre las paredes. Escucharás sus voces de fondo y verás sus siluetas agitarse al discutir o actuar, lo que otorga al conjunto un aire de cuento de hadas triste y sumamente teatral. Didi es el único ser humano «real» que se desplaza físicamente por los escenarios, sirviendo de nexo emocional para una trama que, a pesar de lo estrafalario de su premisa, resulta profundamente empática y humana.
De las 3D a las 2D: La mecánica del salto plano
El núcleo jugable de Contrast gira alrededor de una mecánica tan ingeniosa en su concepción como satisfactoria de ejecutar. Como amiga imaginaria, Dawn puede caminar en un entorno tridimensional interactuando con elementos del escenario, pero con pulsar un solo botón tiene la capacidad de «fusionarse» con las paredes y convertirse en una silueta de dos dimensiones.
En cuanto te transformas en sombra, la pared se convierte en un nivel de plataformas en 2D tradicional donde las sombras de los objetos y de las personas se transforman en suelos y paredes sólidas sobre las que puedes saltar.
- Manipulación de fuentes de luz: Gran parte de los puzles exigen mover focos de luz, focos de teatro o carretillas con linternas para alterar la posición, el tamaño y la inclinación de las sombras proyectadas en los muros, creando así la ruta de plataformas perfecta.
- Uso del propio escenario: Las sombras en movimiento de las aspas de un molino, las ruedas de un carrusel o incluso los brazos de los padres de Didi mientras discuten enérgicamente se convierten en elevadores y plataformas móviles improvisadas para alcanzar zonas elevadas.
- Momentos memorables: Uno de los puntos álgidos de la aventura transcurre en un parque de atracciones abandonado. En una secuencia inspirada en el teatro de sombras chinas, el jugador interpreta a una princesa dentro de una obra narrada por el padre de Didi, teniendo que salvar una y otra vez a un caballero torpe en un segmento que podría haber funcionado como un juego independiente al más puro estilo Limbo.
| FICHA RÁPIDA DE CONTRAST | |
|---|---|
| Desarrollador | Compulsion Games |
| Editor | Focus Home Interactive / Xbox Game Studios |
| Duración | 4 – 5 horas |
| Género | Puzles / Plataformas 2D-3D |
| Plataformas | Xbox Series X|S, Xbox One, PC, Nube |
| Estado en el servicio | Incluido en Xbox Game Pass |
Las costuras del juego: Tropezones técnicos y puzles repetitivos
No vamos a maquillar la realidad: a Contrast se le notan los años y la falta de presupuesto en su recta final. Aunque la idea de las sombras es brillante y los primeros compases son pura magia visual, el juego decae un poco hacia la mitad de sus aproximadamente 5 horas de duración.
Los diseñadores acabaron recurriendo en exceso al viejo y sobado truco de «busca la caja pesada A y arrástrala hasta el botón B para mantener la puerta abierta». Transportar objetos en un plano que alterna constantemente entre 3D y 2D resulta torpe y, en ocasiones, las colisiones del motor físico pueden provocar pequeños tirones o que las cajas se queden atrapadas en la geometría del mapa.
Por suerte, el juego no penaliza los errores con pantallas de muerte frustrantes: si fallas un salto o te caes de una sombra, reapareces de inmediato en la misma cornisa para volver a intentarlo, fomentando la experimentación continua por encima del castigo.
¿Vale la pena dedicarle una tarde en Xbox Game Pass?
Sin duda alguna. Pese a sus imperfecciones de control y al reciclaje de puzles en su tramo medio, Contrast demuestra una ambición artística e ideológica que ya presagiaba el talento que Compulsion Games desplegaría años más tarde bajo el cobijo de Microsoft.
Es un título perfecto para despejar la cabeza entre dos juegos multitudinarios, ideal para completar en un par de sesiones de fin de semana y repleto de una sensibilidad estética que se queda grabada en la memoria. Si te apetecen las aventuras con personalidad propia, banda sonora de jazz y un diseño que se sale de la norma, este es el momento de añadirlo a tu cola de descargas.








