15 julio, 2024

Análisis de Cookie Cutter: Metroidvania Punk

Si te gustan los metroidvanias y nunca vas a cansarte de jugar un nuevo título con laberintos no lineales cada semana, estás de suerte. Vivimos en una época en la que recibimos constantemente nuevos representantes del género inaugurado con las aventuras de Samus Aran, casi cada semana llega uno nuevo a PC y consolas. Entre tal saturación de metroidvanias sólo consiguen asomar la cabeza unos pocos, aquellos que destacan por alguno de sus apartados. Hollow Knight tiene su tenebrosa ambientación con insectos, Blasphemous su pixelart sacrosanto y Cookie Cutter llama la atención con su arte gore y punk dibujado a mano. Veamos qué tal se desenvuelve el primer título de Subcult Joint LTD.

Jugando a Cookie Cutter

Riot Grrrl

Un Cookie Cutter es un molde con el que se cortan las galletas para hacer que sean todas iguales. Asimismo es el término que se utiliza para definir a alguien estándar, igual a los demás. Ese tipo de personas que visten y se peinan como si fuesen NPCs. Cuadrillas de amigos que son diez personas con un solo corte de pelo, pantalones y camisas del mismo color. Adultos que siguen vistiendo con el uniforme, como en el colegio. Muchachos que si se mueven muy rápido ya no sabes si estás hablando con Jorgito, Manolito o Cayetanito porque son prácticamente indistinguibles unos de otros. En definitiva gente cortada por molde.

Cherry, la protagonista de Cookie Cutter, es todo lo contrario, una joven riot grrrl sacada directamente de los más punkis años noventa. Una fembot a la que lo que puedas pensar de ella y su ropa le suda el papo. Y lo vas a saber de primera mano porque Regina, su vagina, es uno de los personajes que más vas a oír hablar a lo largo de la aventura. Si esto produce contrariedad en ti… mejor te buscas otro juego.

No game for incels

Cookie Cutter es un juego que da gusto recomendar a tu cuñado, ese que no se cambia en el vestuario del gimnasio porque tiene miedo de que ver otros penes le vuelva gay. Merece la pena pagar los 20 euros que vale y regalárselo para ver cómo echa espumarajos por la boca. Que el gore campe a sus anchas y la protagonista sea una ginoide de armas tomar, punk y rebelde, que mantiene largas conversaciones con su coño, sólo es la punta del iceberg de la irreverencia que se viene.

La intro del juego es narrada en off por Shinji Fallon, una científica que cuenta cómo creó a Cherry y de cómo se enamoraron. Momento que se inmortaliza con un homenaje a la obra más conocida de Gustav Klimt, El Beso. Esta parte narrada termina con la doctora siendo secuestrada por el malo de turno, que tiene el curioso nombre de Salem Garbanzo, y con Cherry siendo destrozada a martillazos. Así que ahora toca vengarse y rescatar al amor de tu vida.

Metroidvania en los circuitos

Y lo que se viene es… otro metroidvania más. En este caso con peleas hack and slash bastante exigentes, que van a encantar a los más hábiles con el mando. También cuenta con un tono irreverente que me ha encantado y una estética que recuerda a Tank Girl, con animaciones muy cuidadas que parecen dibujadas mano. Además todo está aderezado con un gore muy salvaje, con fatalities para rematar a cada enemigo que nos harán aplaudir de emoción las primeras veces que los veamos. Sí, es un metroidvania especial, de sobresaliente. Puro y duro, sin cortar con mecánicas propias de roguelike ni otras zarandajas modernas.

Cookie Cutter se lo puedo recomendar a cualquier amante del género de laberintos o de los combos rápidos sin dudar que les va a encantar. Pero llevo un tiempo jugándome uno o dos (o tres) metroidvanias por mes, y pese a que la mayoría han sido de muy alto nivel, tengo que decir que estoy saturado del género. Y hay otros trescientos en camino para 2024. Que Shigeru nos pille confesados.

Lo del parry

Tiene unos combates que dependen en gran medida de tener los reflejos suficientes para hacer parry a tus rivales. Ya que romper la defensa de los rivales es lo que más daño hace con mucha diferencia, sobre todo en las primeras horas de partida. Esto encandilará a los amantes de la dificultad mientras que a los mancos nos hará repetir un par de docenas de veces algún combate multitudinario, pero sin llegar a frustrar.

Pero el día que Cookie Cutter llegó a las tiendas ese tan necesario parry no funcionaba como debía, o al menos como la gente esperaba que funcionase. Cuando puedes parar un golpe, el enemigo hace un movimiento característico en el cual hay un momento específico en el que se ve un destello. Ese pequeño conjunto de fotogramas es la ventana en la que debes pulsar el botón. Lo es ahora que se ha cambiado gracias a un bienvenido parche, yo he tenido la suerte de poder jugarlo así. El caso es que antes de ser corregido ese destello avisaba de que te iban a dar cera y el momento de pulsar el botón se encontraba justo después. La gente no lo entendió así y… ya se ha cambiado.

En resumen

La historia de nuestra amiga Cherry nos llevará a recorrer el laberinto palante y patrás durante unas doce horas si somos Speedy Gonzáles y otras diez horas más si quieres encontrar todos los artilugios y completar todas las misiones secundarias. Súmale unas cinco horas más si no eres Nexus 6 y necesitas morir unas cuantas veces hasta pillarle el tranquillo a los enemigos finales y los combates masivos. Vale cada céntimo de su precio. Más si se lo regalas a tu primo, el que se ofende por cosas que son normales a estas alturas de la vida.

Cookie Cutter es tu juego si:

  • Nunca te vas a cansar de los metroidvanias.
  • Adoras los cómics de Jamie Hewlett.
  • Te gusta buscar referencias artísticas y musicales.

No es para ti si:

  • Crees que Call of Duty es de hombres y Candy Crush de mujeres.
  • A ti y a tu mejor amigo os llaman los gemeliers. Y os hace gracia.

He golpeado y sacado la columna vertebral a una incontable cantidad de tipos malos con Cookie Cutter en mi Steam Deck gracias al código de prensa proporcionado por Rogue Games, a través de Keymailer.co.

By Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

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