Ricochet Raven apuesta por una mecánica única: desviar proyectiles para sobrevivir. Un indie con alma de parkour, builds explosivas y un potencial enorme.
En un género tan saturado como el de los roguelikes de acción, destacar requiere una idea brillante o una ejecución impecable. Ricochet Raven, desarrollado por el estudio unipersonal Kaosrio, intenta ambas cosas. Su propuesta es tan sencilla como adictiva: eres un cuervo que no tiene ataques básicos. Para derrotar a tus enemigos, debes dominar el arte del desvío, devolviendo cada proyectil que te lancen con una precisión milimétrica.
Aunque todavía se encuentra en Early Access y tiene ese aroma a «proyecto verde» en ciertos apartados técnicos, la base jugable es tan sólida y divertida que ya se ha convertido en uno de esos juegos «imprescindibles» para los usuarios de Steam Deck.
El arte de devolver el golpe
Olvídate de machacar botones para golpear. En Ricochet Raven, el combate es un baile de posicionamiento y timing. El sistema se basa en dos conceptos: el radio (una burbuja alrededor del cuervo) y el rango (un cono de visión que determina hacia dónde devuelves el ataque).
Cuando un enemigo te dispara algo rojo, debes usar el stick para enfocar el ataque y el gatillo para repelerlo. Si te sientes con confianza, puedes incluso redirigir el proyectil hacia otros enemigos, creando combos caóticos que llenan la pantalla de explosiones verdes. La satisfacción de limpiar una sala devolviendo una ráfaga de disparos es, sencillamente, insuperable.
Movilidad, plumas y builds «rotas»
El juego no solo va de reflejos; la movilidad tipo parkour es vital. Aunque nuestro protagonista tiene alas, no vuela de forma convencional, sino que planea y rebota por las paredes con una agilidad que recuerda a clásicos como Super Meat Boy (especialmente cuando te persiguen masas de moco rojo que te obligan a no tocar el suelo).
A medida que avanzas, recolectas gemas que puedes invertir en mejorar tus estadísticas base o en plumas. Estas plumas añaden modificadores elementales y buffs aleatorios que pueden dar lugar a builds completamente absurdas. Es aquí donde el juego brilla: esa sensación de estar «rompiendo» el juego con una combinación de habilidades imparable es lo que te mantiene enganchado partida tras partida.

La cara B: Un Early Access muy honesto
No todo es perfecto en el nido de este cuervo. Como buen proyecto independiente en fase temprana, Ricochet Raven sufre de algunos problemas técnicos. Los jugadores han reportado controles algo rígidos en el salto de pared, algunos bugs que afectan al rendimiento y una sensación de «lag» ocasional si juegas con teclado y ratón.
Además, el sistema de progresión actual es puramente roguelike: cuando mueres, pierdes tus mejoras y vuelves a empezar de cero. Para algunos, la falta de «mejoras permanentes» (metaprogreso) puede resultar dura, especialmente cuando la salud es un recurso tan escaso y el mercader entre niveles es bastante tacaño.
Conclusión
Ricochet Raven es una de esas pequeñas sorpresas que justifican seguir de cerca la escena indie. Tiene personalidad propia, un estilo visual minimalista pero muy expresivo y una mecánica central que se siente fenomenal una vez que le pillas el truco. Kaosrio está lanzando parches casi a diario, puliendo errores y escuchando a la comunidad, lo que nos da muchas esperanzas sobre su versión final.
Si buscas algo rápido, diferente y que ponga a prueba tus reflejos, este cuervo merece una oportunidad en tu biblioteca.
Ficha técnica
- Título: Ricochet Raven
- Desarrollador: Kaosrio
- Plataforma: PC (Optimizado para Steam Deck)
- Género: Roguelite de acción / Parkour
- Estado: Early Access







