25 julio, 2024

Análisis de SIFU, el juego de Kung Fu que llega un año más tarde a Xbox y PC

Tras mucha espera los amantes de las hostias como panes que jugamos en Xbox y Windows por fin podemos jugar a SIFU. Uno de los juegos indie más aclamados de 2022, que apareció primero en consolas PlayStation y luego en Switch. Tras algo más de un año (13 meses y 20 días) ya podemos dejar de envidiar lo que no tenemos y hacernos con uno de los mejores títulos de Kung Fu de los últimos años. Eso sí, a precio reducido y con algunos añadidos de contenido y estéticos. Calentemos nudillos y vamos al bacalao.

Estoy buscando a Montoya

Amor por el Kung Fu y el detalle

Se nota que los señores de Sloclap se empaparon de películas de artes marciales antes de empezar a tirar la primera línea de código de SIFU. Su historia, su acción y sus escenarios sudan Kung Fu por cada poro. El protagonista (o la protagonista, ya que podemos elegir su sexo al empezar la partida) es un joven de veinte años que desea vengarse de un mafioso llamado Yang y de sus cuatro capitanes.

Así que el discípulo convertido en joven maestro, que es lo que significa Sifu en cantonés, se lanza a la aventura empezando por el más visible de los capitanes. Un barrio marginal es la primera parada de nuestro avatar, con sus calles y casas recreadas a la perfección. Los siguientes escenarios serán una discoteca de alto standing, un museo de arte moderno, el almacén de una extraña ONG, el edificio de una empresa farmacéutica y finalmente la mansión del jefazo.

Cada escenario está repleto de detalles que convierten cada localización en única. No os dejéis engañar por el estilo gráfico simplista que han escogido los creadores de SIFU, el conjunto artístico del juego es abrumador. Cada uno de los objetos que encontramos está mimetizado con la fase en la que se halla, nada parece fuera de lugar. Ni siquiera los enemigos a los que nos enfrentamos que, si bien responden a un puñado de clases, están caracterizados según su posición en la historia.

A este golpe lo llamo Enroscar Bombilla

Qué rápido nos hacemos mayores

Nuestro amigo tiene una ventaja mágica respecto a sus enemigos, siempre lleva consigo una especie de rosario que le devuelve a la vida una y otra vez. Cada vez que resucita desaparece una de las cuentas de la cadena y el veinteañero se vuelve más y más mayor. Empezamos con 20 años, pero cada vez que nos maten envejecemos unos cuantos años, el número depende de la dificultad elegida.

Y cómo es lógico cada vez que sumamos edad algo cambia en nosotros. El cambio físico es el primero que se nota, afloran las canas en nuestro otrora pelo azabache, el vello facial crece cada vez más, nos hacemos más gruesos… Pero el cambio más radical sucede en nuestro interior. Cuantos más años cumpla el protagonista de SIFU menor será nuestra barra de vida, pero nuestra fuerza se hace mayor. Como la vida misma, pero sin perder agilidad. Vamos que el amigo no empieza a emitir gruñidos al levantarse del suelo cuando pasa de los cuarenta años.

Por otra parte cada vez que cumplimos una misión podemos continuar hacia la siguiente con esa misma edad o repetirla para conseguir llegar más joven. Algo que al principio puede parecer baladí pero es muy importante si llegamos a la fase final con sesenta y pico años. Además podemos adquirir nuevas habilidades, que pueden eliminarse al terminar la partida o bien convertirse en definitorias de nuestro personaje base. Aunque estas últimas son mucho más caras. Y no os preocupéis por tener que repetir una misión. Cinco misiones pueden antojarse muy escasas, pero tienen tantas bifurcaciones y secretos que volver a entrar en ellas supondrá una experiencia diferente cada vez.

Mi palo es más largo que el tuyo

Y lo de las hostias, qué

Ese es el meollo de SIFU, repartir bofetadas a diestro y siniestro. El apartado artístico funciona, la historia es un cliché pero funciona, pero si el reparto de golpes no funcionase no estaríamos ante uno de los mejores juegos aparecidos en 2022. SIFU cumple de sobra en este punto, por muy destacables que sean los demás apartados del juego aquí es donde da el do de pecho. La hora de las tortas es lo mejor del juego del estudio Sloclap.

La primera vez que jugamos todo parece muy difícil, estos masillas no son los simples sacos de boxeo con ojos a los que nos tiene acostumbrados el género de las tollinas. Los cabrones se defienden muy bien y nos ponen las cosas muy duras. Es inevitable que la primera partida sea un pequeño desastre y envejezcamos un porrón de años antes de matar al primer jefe. Pero no pasa nada, porque la práctica hace al SIFU. En cuanto le hayamos cogido el truquillo a repartir sopapos veremos cómo cada combate se convierte en una película de Jackie Chan.

Esquivar, pegar, hacer contras, recoger objetos del suelo en mitad de una pelea… SIFU es un auténtico espectáculo de artes marciales. Cuando lo tengamos dominado pasamos al siguiente y nivel y… oh sorpresa. Debemos volver a aprender un par de trucos porque estos esbirros son más hábiles que los anteriores. Si compramos todas las habilidades contaremos con más de ciento cincuenta ataques. No pasa nada, el único salto con tirabuzón y triple mortal es el primer contacto. Ahora es todo cuestión de asimilar un par de movimientos nuevos y de afinar los sentidos para que no nos sorprendan por detrás. Porque aquí todo dios va a por ti, cuanto más avancemos en la aventura menos respetaran su turno para canearte.

Pero no pasa nada, en serio. Si jugamos con la mente fría acabaremos convirtiéndonos en máquinas de repartir collejas, patadas, cortes con machete, pedradas, botellazos… El protagonista de SIFU es una auténtica máquina de triturar masillas. Y los jefes… bueno… eso es otra historia. Ahí tendremos que aprender a base de pelear contra ellos. Reconozco que alguno se me atragantó demasiado, pero al final es cuestión de aprender qué hace cada uno y cómo contrarrestar. Yo soy un manco y no tiré la toalla, así que tú no tienes excusa.

SIFU
¿Este es el que quiere la carne más hecha? Déjamelo a mí

SIFU en 2023

Aprovechando el lanzamiento en Steam y Xbox SIFU recibe una serie de añadidos. El más importante de ellos es una arena con nueve niveles en los que lucir todo nuestro conocimiento adquirido en una serie de enfrentamientos. Otra novedad de cara a esta edición es la inclusión de una serie de vestimentas para nuestro protagonista. De forma que podremos entrar en acción vestidos con un bombín y traje de Armani o con cualquier otro atuendo igual de bonito e inútil. Algo más valioso es el tercer añadido: una serie de golpes nuevos que podremos desbloquear.

Algo que también ha venido de la mano de la versión para Xbox es una serie de molestos bugs como armas que se evaporan sin venir a cuento o los muy molestos cuelgues al pausar el juego. Por suerte SIFU dispone de un buen autoguardado y no perdemos mucho, sólo unos segundos para volver a lanzar el juego y cargar la partida. Estos fallos deberían desaparecer con el siguiente parche. Crucemos los dedos.

Entonces… ¿merece la pena adquirir SIFU en 2023? Maldita sea, SÍ y mil veces SÍ. Se trata de uno de los mejores juegos aparecidos el año pasado, por mucho que fuese ignorado en la gala del Game of the Year. Es uno de esos títulos llamados doble A llenos de nuevas ideas que están tirando de una nueva generación llena de triples A con mucho presupuesto pero poca cintura para innovar.

Te gustará si:

  • Te gustan tanto las películas de artes marciales que te sabes más de diez títulos de películas de Jackie Chan y sabes qué diferencias existen en sus argumentos.
  • Quieres algo fresco dentro del género del yo contra la mafia china.
  • Sueñas con entrar en una habitación llena de tipos enormes y reducirles a lloriqueos y huesos rotos. Cuando termines el tratamiento psiquiátrico puedes jugar a SIFU. Con supervisión.

No te gustará si:

  • Prefieres solucionar los problemas hablando o contemplar el atardecer junto a tu enemigo en lugar de apuñalarle en los ojos.
  • Tu habilidad y reflejos con los juegos de hostias tiende a menos uno.
  • Ya lo jugaste hace un año o unos meses. Los añadidos de esta edición no invitan a rejugarlo, además los puedes descargar de forma gratuita en tu otra consola.

By Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

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