20 mayo, 2024

Análisis de Slayer X Terminal Aftermath Vengance of the Slayer: Un viaje al pasado

Slayer X Terminal Aftermath Vengance of the Slayer (no pienso volver a escribirlo entero) llega hoy, uno de junio de 2023 a las tiendas virtuales de todas las plataformas. Y de paso ya lo podemos jugar los usuarios de Game Pass, porque está incluido desde el día uno. Este shooter viejuno llega en un momento muy dulce para el género boomer shooter. Juegos como Prodeus o Boltgun están ganando seguidores gracias al boca a boca, lo que seguramente beneficie a las ventas de este título que nos ofrece No More Robots.

Peeeero… lo que se van a encontrar los jugadores es qe Slayer X no es un boomer shooter al uso. No se trata de un título de disparos en primera persona usando la tecnología actual e incluyendo jugabilidad moderna pero con historia simple y enemigos que se lanza en manada a por nosotros. Slayer X es un juego viejo, así sin más. Es una máquina del tiempo que nos lleva a finales de los noventa y nos planta frente a un título que debería haber salido en 1998. Con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva.

Slayers X Terminal Aftermath Vengance of the Slayer en XboxManiac es

Born in 1998

Slayer X se vende con una curiosa historia: el desarrolador estaba haciendo este juego junto a un amigo en 1998. Pero resulta que lo abandonaron a medio camino y se quedó en el olvido. Hasta que veinticinco años después encontró un CD con todo el trabajo y decidió terminarlo. A simple vista esta anécdota parece un simple ardid publicitario para vendernos un juego estilo retro. Pero en cuanto empezamos a jugarlo nos damos cuenta de que no, esto efectivamente es un título de 1998. Más concretamente un juego hecho a finales de los noventa por adolescente con una imaginación un tanto…

Lo voy a decir sin tapujos, ya que todos lo estamos pensando desde la primera imagen del juego: Slayer X ha sido diseñado por dos chavales mientras fumaban una cantidad innecesariamente alta de porros. Los enemigos son exhibicionistas con ametralladoras, cacodemonios con gorros de juglar, zurullos andantes, señores con jeringuillas por cabeza, aliens tipo Jocántaro… Tanto los protagonistas y la historia también huelen a adolescente que lleva semanas sin ducharse.

La historia de Slayer X

Resulta que los Slayer X son una especie de famosos adalides de la paz que luchan por el bien de la humanidad, pero a la vez son super macarrillas. Usan para vencer al mal algo llamado tecnosangre que les hace ser la leche. El protagonista es como si el Puchi se hubiese follado hubiese hecho dulcemente el amor a la Power Ranger rosa hasta conseguir ponerle una semillita en su barriga. Un tío muy duro, con férreos principios de bondad. Que lleva gafas de sol y dice tacos, pero defiende al oprimido. Que se liga a las chicas pero las respeta. Un rollo muy finales de los noventa, un Duke Nukem sensible.

Un buen día el prota está siendo super molón con sus compañeros, casi igual de molones, cuando atacan los miembros del Sindikato de Sikópatas, todo escrito con K, ¿vale? Se los cargan de un zurriagazo y ponen la tele. Nuestra casa está siendo atacada en directo y vemos como los Sikópatas matan a nuestra madre. Y de paso a nuestro maestro. Y ya que estamos secuestran a la miembro femenina de los Slayer X, que estaba trabajando en el McDonalds. Doble venganza y rescate de churri. Empezamos bien.

El arsenal

Las armas que usa el Slayer X también delatan su origen cannábico. Su tipología es la habitual en los juegos de esa época, cuerpo a cuerpo, pistolas, escopeta, ametralladora, lanzagranadas, bazoka… Pero no contaban con la astusia de su creador. La escopeta es un arma que tira cristales, siendo su munición los restos de los vidrios que rompamos. Una ballesta que lanza botes de lodo explosivo. La ametralladora lleva cuchillas mutiladores.

El cuerpo a cuerpo está representado por una espada cibernética en forma de ese. Ese de Slayer X, claro. Un acojonante poder de tecnosangre hace las veces de BFG. El lanzamisiles… lanza tres misiles a la vez, esto es muy Duke Nukem la verdad. Y las pistolas son… pistolas. Pero el muchacho dispara girando la muñeca como en las pelis buenas. Por cierto: nunca hagáis eso con un arma de verdad, a no ser que queráis cogeros unos meses de baja por rotura de muñeca y mandíbula.

Slayer X es Old School

Repito, esto es un título de 1998 con los evidentes añadidos técnicos. Pocos, los justos. Slayer X se juego en altísima resolución, muestra docenas de enemigos en pantalla y muestra una fluidez… bueno la fluidez que puede mostrar un título de esa época corriendo en sistemas actuales. Si llega a tener pérdidas de frames como Redfall estaríamos hablando de pena de cárcel. Por lo demás nunca dirías que es un juego aparecido en 2023.

Los modelados y texturas del entorno son propias de un título fabricado con el editor Build de 3D Realms, el que se utilizó para Duke Nukem 3D, Blood o Shadow Warrior entre otros. Los enemigos son sprites también propios de esa época. Monigotes 2D dibujados en diferentes perspectivas para crear el efecto de tridimensionalidad.

La jugabilidad también está congelada en el tiempo. No hay dash para esquivar, ni doble salto para llegar al segundo piso de nada. El prota no se protege de los proyectiles enemigos. Nada de partes de plataformas ni de encerronas de enemigos como en Ultimate Doom. ¿Cambiar de armas según para qué enemigo? No, qué va… Ni rastro del delicioso gunplay moderno que usan los boomer shooters. Tampoco verás escudos autorrecargables, la vida es un marcador que sube al recoger comida del entorno. ¿Mejora de armas y habilidades? Que no… Slayer X no es un juego actual. Es más antiguo que las alpargatas. Y ahí reside su encanto.

Entonces…

… estás diciendo que es una mierda. Qué leches… Slayer X es una experiencia super divertida. La historia se mueve entre la patochada y la parodia, con referencias a la cultura friki. Es un título que sabe reírse de sí mismo a base de exagerarlo todo. Un proyecto de 1998 escrito por un friki con las hormonas disparadas que ha terminado un adulto que sabe descojonarse de su pasado. Un homenaje desde el cariño a Duke Nukem que se ha vuelto una parodia de sí mismo. Me lo he pasado como un enano recorriendo sus mapas nada realistas, con situaciones imposibles y exageración en todos los apartados.

Slayer X es un viaje en el tiempo, al arrancar el juego nos metemos en el DeLorean y nos lleva hasta finales de los años noventa para que disfrutemos un título hecho en esa época. No se trata de una mirada nostálgica con un título moderno por dentro y anticuado por fuera. Esto para los que tenemos más años que un bosque es un soplo de aire fresco, un motivo de alegría. Pero no sé si Slayer X puede ser disfrutado de la misma manera por las nuevas generaciones.

Te gustará si:

  • Eres amante de lo retro, especialmente los juegos de disparos en primera persona que inundaban nuestros PCs durante la década de los noventa.
  • Sabes qué es DNStuff o IDDQD.

No te gustará si:

  • Buscas un shooter en el que tengas que hacer mil cabriolas con el mando para poder resolver los enfrentamientos.
  • Quieres que el juego esté lleno de charcos con ray tracing, para poder quitarlos y jugar a 60fps.

Hemos analizado Slayer X Terminal Aftermath Vengance of the Slayer en un PC bastante chusquero gracias a un código ofrecido por No More Robots.

By Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

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