Pese al arrollador éxito de 1.447 millones de dólares de la primera entrega, Warner frena la secuela de ‘Barbie’ por exigencias salariales.
A pesar de que Barbie recaudó la friolera de 1.447 millones de dólares en todo el mundo, la ansiada secuela no lo tiene nada fácil para salir adelante. Según informa The New York Times, aunque las conversaciones para ‘Barbie 2’ existen y llevan meses sobre la mesa, la producción se ha topado con un obstáculo imprevisto: David Zaslav, CEO de Warner Bros. Discovery, se opone frontalmente a conceder los aumentos salariales exigidos por el reparto principal.
El conflicto radica en las pretensiones de Ryan Gosling y Margot Robbie, quienes solicitan una mejora considerable en sus emolumentos fijos junto a un porcentaje de participación en los beneficios de taquilla.
LAS EXIGENCIAS DE LOS PROTAGONISTAS Y LA POSTURA DE GERWIG
Las cifras puestas sobre la mesa reflejan el enorme caché alcanzado por sus estrellas tras el fenómeno cultural de la primera entrega:
- Ryan Gosling: Solicita un salario base de 20 millones de dólares para volver a encarnar a Ken, lo que representa una subida sustancial respecto a los 12,5 millones que percibió en la película original.
- Margot Robbie: Aunque no se han filtrado sus pretensiones económicas exactas, se asume que reclamará una cifra equivalente o superior a la de su coprotagonista, dado su rol como figura principal e impulsora del proyecto.
- Greta Gerwig y Noah Baumbach: La directora y el coguionista ya disponen de una idea creativa para la secuela, pero se niegan en redondo a compartir el libreto con el estudio hasta que los contratos de todo el equipo técnico y artístico queden completamente formalizados.
LA FECHA LÍMITE: DICIEMBRE Y LOS DERECHOS DE MATTEL
El gran quebradero de cabeza para Warner Bros. no radica únicamente en las discrepancias presupuestarias, sino en el factor tiempo. Los derechos cinematográficos de la marca Barbie revertirán automáticamente a Mattel este próximo mes de diciembre si la productora no firma un acuerdo firme para dar luz verde a la secuela antes de esa fecha.
Esta cuenta atrás sitúa a Warner en una posición de extrema vulnerabilidad. Perder la licencia permitiría a Mattel llevarse el proyecto a otro estudio rival, arriesgándose a ver cómo un nuevo taquillazo millonario se materializa fuera de sus arcas. La resolución de este tira y afloja se definirá de forma inminente antes de que concluya el año.








