Seguimos en racha, mala. La industria del videojuego vuelve a encajar otro golpe. La desarrolladora de Greedfall, el estudio francés Spiders, se prepara para echar el cierre tras declararse insolvente y quedarse sin comprador. La noticia llega en un momento especialmente delicado para su matriz, Nacon, que también atraviesa un proceso de insolvencia y busca desesperadamente estabilizar un negocio que se desmorona pieza a pieza. El panorama deja una sensación amarga: casi dos décadas de trabajo creativo se apagan sin margen para una salida digna.
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El colapso no ha sido repentino. La caída empezó cuando Bigben Interactive, principal inversor de Nacon, vio cómo su refinanciación se evaporaba en el último minuto. Ese movimiento desencadenó una reacción en cadena que arrastró a la editora y a varias de sus filiales. La estructura financiera quedó expuesta y la compañía se vio obligada a iniciar un proceso de insolvencia que ha ido extendiéndose como una grieta imparable.
Un estudio histórico atrapado en un derrumbe corporativo
Spiders llevaba desde 2008 construyendo un catálogo propio dentro del AA europeo, con títulos imperfectos pero reconocibles, siempre con ambición narrativa y un sello autoral claro. Greedfall fue su mayor éxito, un RPG que encontró su público gracias a una mezcla de estética colonial, sistemas clásicos y un enfoque artesanal que contrastaba con las superproducciones del sector. Ese logro permitió al estudio mantener una identidad en un mercado cada vez más polarizado entre gigantes y proyectos independientes.
La situación cambió cuando Nacon, ya debilitada, intentó vender dos de sus filiales: Spiders y el estudio de captura de movimiento Nacon Tech. La operación buscaba liquidez inmediata, pero el mercado no respondió. Ningún comprador quiso asumir el riesgo de un estudio atrapado en un grupo empresarial en caída libre. El informe publicado por Origami confirmó lo que ya se intuía: sin comprador, Spiders no tenía salida posible.
El cierre implica el despido de toda la plantilla. Un golpe duro para un equipo que llevaba meses intentando mantener vivo Greedfall 2: The Dying World, un proyecto que salió del acceso anticipado con problemas técnicos y que el estudio estaba parcheando a contrarreloj. El último update llegó ayer mismo, probablemente el último esfuerzo de un equipo que ya sabía que el tiempo se agotaba.
La desarrolladora de Greedfall y el efecto dominó en Nacon
El caso de Spiders no es un incidente aislado. Nacon arrastra a varias filiales en la misma situación. Cyanide, Kylotonn y Nacon Tech también han iniciado procesos de insolvencia, aunque su futuro inmediato sigue sin definirse. La editora intenta transmitir normalidad, publicando nuevos títulos y anunciando proyectos como si nada hubiera cambiado, pero la realidad es otra. La compañía ha pospuesto eventos, ha perdido capacidad operativa y se enfrenta a un escenario donde cada movimiento parece un intento de ganar tiempo.
La publicación reciente de Cthulhu: The Cosmic Abyss o el anuncio de un nuevo Hunter: The Reckoning no ocultan la fragilidad del grupo. La reorganización interna avanza sin rumbo claro y la sensación de provisionalidad se ha instalado en todos los niveles. La caída de Spiders es solo el primer aviso de un proceso que puede extenderse a otras filiales si no aparece un inversor dispuesto a asumir el riesgo.
Mientras tanto, Greedfall 2 queda en un limbo incómodo. Los problemas pendientes no se resolverán y el proyecto quedará congelado en un estado que no refleja la ambición original del estudio. Otro RPG que se suma a la lista de títulos huérfanos por el colapso de sus creadores.
Un cierre que deja un vacío en el AA europeo
La desaparición de Spiders, desarrolladora de Greedfall y de otros títulos como The Technomancer u Of Orcs and men, supone la pérdida de uno de los pocos estudios europeos capaces de mantener una línea de RPGs de presupuesto medio con identidad propia. Su catálogo no siempre brilló, pero aportó variedad a un mercado dominado por fórmulas repetidas y apuestas conservadoras. El cierre deja un hueco difícil de cubrir y confirma que el segmento AA vive un momento crítico, atrapado entre costes crecientes y un mercado cada vez más exigente.
El futuro de Nacon sigue en duda. La caída de Spiders puede ser solo el primer dominó de una cadena más larga. La industria observa con preocupación un proceso que refleja la fragilidad de muchos grupos europeos, dependientes de inversores que pueden retirarse en cualquier momento. El desenlace final aún no está escrito, pero el daño ya es evidente.







