25 julio, 2024

Análisis de Astronite un metroidvania cuqui pero infernal

Esta imagen es un fan art de Cubopop: https://twitter.com/Cubopop1

Da la sensación de que cada día se anuncia un nuevo juego indie de estilo metroidvania. Es la moda del momento y no seré yo quien se queje de ello. Entre tanto título con mecánicas similares es muy difícil destacar y Astronite, de Dume Games Studio, lo ha conseguido gracias a su aspecto retro en blanco y negro. La pregunta es si se queda sólo en eso o tiene algo más que ofrecer. Si ha conseguido llamarnos la atención por su presencia visual y luego tiene algo con lo que mantenernos dentro de su mundo o no. Vamos a verlo.

Astronite XboxManiac.es

Veo todo en blanco y negro

Empezamos a jugar Astronite y lo segundo que llama la atención es lo cuidado de las animaciones y lo cuqui que es todo. Incluso el ser más pequeño que nos encontramos es tierno y abrazable. Dan ganas de llevárnoslo a casa y llamarle Uñitas. Luego resulta que es mortal como darle un cabezazo a una motosierra en funcionamiento. Pero precioso, algo que tiene bastante mérito teniendo en cuenta que el total de colores del juego son tres: Blanco, negro y el gris intermedio. Además ese tercer color no es usado para realzar las figuras de los personajes sino que se usa para la decoración del fondo o los objetos sumergidos.

Los Sprites están definidos en un color o su ausencia, imitando la resolución propia de una consola de los años ochenta, con píxeles como puños recortando cada figura. Una decisión artística realmente valiente de la que Astronite sale ganador. Esta mezcla de crudeza y cuquismo es algo que marca todo el conjunto del juego. Su historia y su jugabilidad se pueden explicar con las mismas palabras que sus gráficos: definidas de manera simple en apariencia, aunque muy trabajadas, y a la vez amables pero crudas.

En pocas palabras Astronite esconde más trabajo y detalle de lo que pueda parecer a simple vista. Se nota todo el amor que ha puesto su desarrollador en él. Porque este pequeño gran título ha sido hecho en su totalidad por una sola persona, lo cual es a la vez sorprendente y admirable.

un metroidvania cuqui pero infernal
Ahora a ver dónde hay un taller Seat

Esto es… ¡un metroidvania!

Tras una breve intro y un tutorial que te enseña a disparar, saltar y manejar tu equipo de supervivencia, el juego te pega una patada en plan Leonidas y de tira al pozo. Te quita todo eso que acabas de aprender a controlar. Ahora es cuando empieza realmente la historia, con un personaje que sabe usar una serie de artilugios que ya no tiene. Si todavía no te habías enamorado de Astronite ahora lo vas a hacer. Es increíble cómo con un personaje tan pequeño y falto de rostro puede transmitir lo indefenso que se encuentra en un mundo desconocido y hostil. Y lo gracioso que es verle andar mientras desprende gotas de sudor.

Ahora lo que toca, como buen metroidvania, es recuperar todos nuestros objetos e ir explorando el laberinto en el que nos encontramos. Ya sabéis cómo va esto: según adquiramos nuevas habilidades podremos abrir rutas en el mapa que antes eran inaccesibles. No es nada nuevo, lo hemos visto millones de veces en otros títulos. Pero Astronite lo hace muy bien, ir abriendo camino y recogiendo ítems ocultos es muy satisfactorio.

un metroidvania cuqui pero infernal
Ven, que no te va a doler

Los jefes, esos grandes desconocidos

Lo que también hace de forma fantástica es integrar la mecánica de muerte propia de Dark Souls. Cada vez que muramos perderemos todo nuestro dinero, pero tendremos una oportunidad de volver hasta el lugar del deceso y recuperarlo al 100%. También seremos avisados de la presencia de un gran enemigo con una sinuosa niebla. Y estos bosses son otro punto positivo de Astronite. Si recorrer el planeta e ir completando el mapa nos trae recuerdos de Metroid, vender a cada enemigo final va a hacer que pensemos en otros clásicos como Mega Man.

Cada vez que nos encontremos con uno de estos entes gigantescos deberemos aprender sus formas de ataque, todas ellas diferentes y cada vez más complicadas. El despliegue de imaginación en este punto es más que correcto, sin dejar de hacer guiños a los juegos de nuestra infancia. Cada nuevo encuentro con un titán define perfectamente la curva de dificultad de Astronite. Cada vez cuesta más acabar con ellos, pero por suerte los puntos de guardado están a su lado. Ay, la curva de dificultad, ese es otro tema.

Astronite, un metroidvania de Dume Games Studio
La madre que me…

Señoras y señores: El Dolor

Amable, pero crudo. Ya lo había avisado. Astronite te atrae con sus gráficos preciosos y un control preciso y, hasta cierto punto, amable con el jugador. Los primeros compases ya te enseñan los dientes, te avisan que esto va a costar. Pero no es para tanto, en peores plazas hemos bebido calimocho. La mayor parte de la aventura la curva de dificultad es bondadosa con el jugador, te va enseñando y te ofrece un reto justo y a la altura.

Cada vez que superas un enemigo final y puedes abrir una nueva ruta nos encontramos con enemigos más difíciles y plataformas más peliagudas. Hacia la mitad del juego estos cambios son un poco más bruscos. La curva de dificultad antes era una pendiente moderada por la que ir paseando, calentado un poco las piernas. Ahora es el Tourmalet. Esto va a costar subirlo y mañana nos va a doler el culo de una forma atroz. Ah, pero el gustito que deja superar cada zona puñetera… ese gustito es muy grande y nos hace continuar.

Astronite, de Dume Games Studio
Qué puerta más chuli… ¿Qué habrá detrás?

Y ahora, con todos ustedes: La Locura

Pero hay un momento en el que todo se va al garete. Hacia el final de Astronite la curva pasa a ser una pared casi vertical y tenemos que tirar de piolet. O lo que es lo mismo, vamos a morir y repetir cada pantalla y cada salto un número muy elevado de veces. Buscando la forma de efectuar cada salto, midiendo todo al milímetro. Y con paciencia, las prisas son las peores consejeras en este caso.

Perseveramos y lo conseguimos. Vale, el siguiente tramo resulta que es aún peor… pues que le den por el… Repetimos decenas de veces y conseguimos llegar al final. Abandonar es lo fácil y además Astronite es un juego que atrapa, no lo vamos a dejar a medias. Juego superado. Y ahora, ¿qué?

Si ya has recogido todas las mejores escondidas y los cofres ocultos pero aún te quedan ganas de más Astronite aún queda un último reto: El Festival de la Lucha. Un anexo del juego recomendado sólo para los más masoquistas. Una serie de pruebas de tiro en la que se nos lanzará a todos los enemigos del juego y al final… No sé qué demonios pasa al final porque a día de hoy he sido incapaz de terminar todas las rondas.

Un metroidvania cuqui pero infernal, Aatronite
¿A dónde vas con esos humos?

¿Lo recomiendas o no?

Sí. Es doloroso, es difícil y consigue que te acuerdes de todo el árbol genealógico del autor. Pero es una auténtica delicia. Astronite une todo lo bueno de los títulos que jugamos en nuestra infancia y lo pasa por un filtro de modernidad que le sienta a la perfección. Si todos los metroidvania que se han lanzado en los últimos años te han hecho aborrecer el género, dale una oportunidad a Astronite. Te prometo que harás las paces con este tipo de juegos.

Te gustará si:

  • Te gustan los retos, que te aten con cadenas y los latigazos en la zona genital.
  • Buscas un metroidvania que no se ande por las ramas, algo clásico pero con jugabilidad moderna.

No te gustará si:

  • No tienes corazón.
  • Magullarte las rodillas hace que vuelvas corriendo con papi y mami.

PD: La imagen de cabecera es un fanart del gran Cubopop, si os gusta no dudéis en seguir su cuenta de Twitter para ver más maravillas como esta.

By Ché Sáez

Maestro del hipérbaton, señor de las bestias, inventor del humor sin gracia, dixlésico y taaa...rtadmudo.

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