Análisis de Quarantine Zone: The Last Check: un simulador zombi que transforma la supervivencia en decisiones morales y gestión de recursos
La llegada de Quarantine Zone: The Last Check ha supuesto una bocanada de aire fresco en el género zombi al plantear una propuesta muy alejada del combate directo: aquí no peleas hordas de no-muertos con armas pesadas, sino que eres el responsable de un puesto de control militar cuyo objetivo es decidir quién vive y quién muere a partir de un riguroso proceso de inspección, todo en medio de un apocalipsis zombi. Esta combinación de simulación, gestión y toma de decisiones morales sitúa al juego como una experiencia con identidad propia dentro del panorama actual.
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Desde la primera partida se percibe claramente la inspiración de títulos como Papers, Please o Contraband Police, trasladada aquí a un contexto postapocalíptico donde cada superviviente que aparece ante ti puede esconder signos de infección, contrabando o incluso intenciones ocultas. A medida que avanzas, el juego te entrega más herramientas —como escáneres, medidores de temperatura, pulsómetros o incluso rayos X para ver dentro de los cuerpos— con la intención de afinar tus decisiones y convertirte en un experto examinador.
Uno de los mayores aciertos de Quarantine Zone es precisamente el bucle de juego central: la tensión de observar, comparar síntomas y evaluar consecuencias pesa más que cualquier arma. Cada decisión tiene repercusiones sobre los recursos de tu base, la seguridad del grupo y, fundamentalmente, sobre la supervivencia de la comunidad que intentas proteger. Esta sensación de responsabilidad constante es uno de los elementos mejor valorados por quienes analizan la propuesta.

Sin embargo, el título no está exento de críticas importantes. Muchos análisis señalan que, más allá de las primeras horas de juego, la experiencia tiende a volverse repetitiva por la falta de variedad en las inspecciones y en las tareas de gestión de la base, que se sienten demasiado simplificadas o poco profundas para sostener largas sesiones de juego. La campaña principal, en ese sentido, puede completarse en menos tiempo del que muchos jugadores esperarían de un simulador con potencial narrativo y estratégico.
Tampoco pasa desapercibido que la variedad audiovisual y técnica queda por debajo de lo que algunos usuarios desean: los gráficos cumplen sin destacar y algunos aspectos de la interfaz o los menús no son tan intuitivos como podrían serlo, generando cierta fricción en el ritmo de juego. Además, las secciones de combate con drones o minijuegos aparecen como soluciones puntuales que, aunque variadas, no siempre encajan de forma natural con la tensión principal del puesto de control.

A pesar de estos peros, Quarantine Zone: The Last Check ha demostrado ser un proyecto que divide opiniones pero que atrae por su originalidad. Para los aficionados a los juegos de simulación y gestión con decisiones éticas relevantes, representa una experiencia sólida, aunque no perfecta; para quienes esperaban una profundidad mayor o una narrativa más cinematográfica, puede quedarse corto en ambición.
CUADRO TÉCNICO
Título: Quarantine Zone: The Last Check
Desarrollador: Brigada Games
Distribuidor: Devolver Digital
Género: Simulación, Gestión, Toma de decisiones
Plataforma principal: PC (Windows)
Fecha de lanzamiento: 12 de enero de 2026
Modo de juego: Un jugador
Estilo: Primer persona en inspección / gestión de base
Comparaciones frecuentes: Inspirado en Papers, Please y Contraband Police (por su toma de decisiones y dinámica de control de acceso)


